Iosu Peña con su hijo y José Manuel Plo. A la derecha, David Valls recoge un premio de Etilisa / Miguel Herreros

Entrega de premios entre risas y aplausos

Tanto los patrocinadores como la bodega Marco Real entregaron varios premios a los mejores clasificados

Irene Martínez Zapata
IRENE MARTÍNEZ ZAPATA

El golf es un deporte muy relacionado con la naturaleza por el hecho de realizarse al aire libre, pero también resulta muy atractivo cuando todos los jugadores se ponen a cubierto para recibir los premios de la jornada y, en el caso de la Liga Golf y Vino, catar los caldos de las prestigiosas bodegas de Rioja que forman parte de esta iniciativa.

Una parte es complemento de la otra y las dos son igual de entretenidas, sobre todo para los jugadores que se hacen merecedores de una recompensa durante sus recorridos por los hoyos de El Campo de Logroño. Saber que has acabado entre los tres primeros clasificados de alguna de las categorías del torneo es sinónimo de premio, pero esos competidores no son los únicos que se marchan a casa con regalo. También lo consiguen los vencedores de los premios especiales que otorgan los patrocinadores.

En concreto, y como suele ser habitual en todas las citas, Alfatec dio un regalo a la bola más cerana en dos golpes en el hoyo 2 a René Peñatres. Iñaki Santibañez logró el del hoyo 5, premio que daba Bankoa. Etilisa entregó el de la bola más cercana del hoyo 8 y ese galardón recayó en Diego Zulueta. En el 13, por su parte, estaba el pasado domingo el premio de Rioja Motor y Nacho Lasheras se lo llevó, mientras que René volvió a recibir un premio que entregaba Logroño Deporte por el hoyo 16. Después, David Bedia fue llamando a los mejores de cada una de las categorías: terceros clasificados de Segunda y Primera masculina y de la clasificación femenina del día, segundos, primeros y, por último, el campeón Scratch. De esta manera, ya muchos de los presentes tenían un premio en sus manos. Los que no tuvieron premio pudieron disfrutar igualmente de la cata de vinos de la mano de la bodega Marco Real. Sin duda, una tarde en la que los participantes disfrutaron de la buena compañía, de sus premios y de unos vinos muy particulares.