Cristina Larrode y Mamen Martínez jugando la final. / Miguel Herreros

Lanzamientos de despedida

La cita final produjo alteraciones en las posiciones de las órdenes de mérito de muchos jugadores

Irene Martínez Zapata
IRENE MARTÍNEZ ZAPATA

Era el último esfuerzo, los golpes definitivos, con los que los jugadores podrían escalar en las clasificaciones de la final y con los que se despedirían de esta undécima edición de la Liga de Golf y Vino.

Por el campo pasaron a lo largo de la mañana los 94 participantes para disputar la final. El ambiente era más competitivo que nunca. Sobre todo porque este último torneo impulsaba de forma notoria las puntuaciones finales al tener un factor multiplicador de 1.5 en las notas. Por lo tanto, los golfistas tenían ese incentivo para darlo todo, para lucirse y quedarse con un buen sabor de boca con el trabajo que habían hecho en el campo. De hecho muchos lo consiguieron. El gerente del campo, David Bedia, ya comentó que las órdenes de mérito habían presentado, sorprendentemente, varios cambios con respecto al último torneo celebrado del evento que fue el Finca Valpiedra.

Algunas de las alteraciones más chocantes fueron la de Diego Bernedo que estaba en la posición número 43 y ascendió a séptima o también la de Javier Tobalina, que pasó de estar en octava a sexta posición de la misma categoría. En Segunda, José Ignacio López Burgaleta pasó de cuarta a segunda y Antonio Soldevilla de décimo tercera a cuarta. Y, en Damas, también surgieron variaciones que hicieron escalar, por ejemplo, a Ainhoa Gurrutxaga de la sexta a la cuarta posición y a Ana María Azofra de la décima a la quinta.

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