Hacienda insta por carta a las bodegas a prepararse para un 'brexit' sin acuerdo

Hacienda insta por carta a las bodegas a prepararse para un 'brexit' sin acuerdo

Las empresas siguen con preocupación el culebrón británico, donde Rioja vende casi una de cada tres botellas que exporta

ALBERTO GILLogroño

La posibilidad de un 'brexit' duro, sin acuerdo, es una realidad cada vez más cercana. De hecho, el Parlamento británico rechazó ayer rotundamente el plan de salida de la primera ministra Theresa May pactado con la Unión Europea. Antes incluso de la votación, la Agencia Tributaria de España ha instado por carta a las empresas exportadoras a prepararse para un escenario 'duro'.

En este sentido, la misiva, que están recibiendo estos días las bodegas riojanas, advierte de que «si no se llega a un acuerdo de salida que incluya un periodo transitorio, dicha salida implicará que, a partir del día 30 de marzo, Reino Unido abandonará el mercado único y la unión aduanera». Entre otras cuestiones esta hipotética situación supondría que «los flujos de mercancías entre España y Reino Unido dejarán de tener consideración de operaciones intracomunitarias para pasar a estar sujetos a formalidades aduaneras». «El 'brexit' -advierte la carta- puede tener un efecto significativo en su organización y/o en sus flujos logísticos, por lo que resulta necesario evaluar dicho impacto y adelantar, en lo posible, las tramitaciones necesarias».

Así, la Agencia Tributaria cita, entre otras cuestiones, que la introducción de mercancías en Reino Unido requeririría la presentación de una declaración de aduana normal, por lo que aconseja, en función del tipo y volumen de tráfico, optar por alguno de los procedimientos simplificados de declaración previstos en la normativa aduanera. También un 'brexit' duro supondría cambios sobre el IVA, no para los envíos, pero sí para las importaciones.

El efecto del 'brexit'

La preocupación por lo que pueda pasar antes del 30 de marzo está instalada en el sector bodeguero riojano. No en vano, Reino Unido es el principal mercado de Rioja y casi una de cada tres botellas tiene como destino territorio británico.

Con datos del 2018 (de enero a noviembre) es el mercado en el que más cae la venta de vino de Rioja y es que, a la subida de precios por la escasez de vino tras la helada del 2017, se ha sumado la devaluación de la libra: «En gran parte ya estamos sufriendo las consecuencias del 'brexit', pero la situación está siendo más o menos sostenible; el verdadero problema lo tendríamos si la salida de la UE se produce sin acuerdo», explica Íñigo Torres, gerente del Grupo Rioja, la principal asociación de bodegas de la región vitícola: «Las ventas hasta noviembre caen un 16% en Reino Unido, mientras que las exportaciones en su conjunto lo hacen un 10%, es decir, que sí hay un efecto que puede acharcarse directamente al 'brexit' pero tampoco sería drástico». «Otra cosa -continúa- es qué sucedería si no hay acuerdo, ya que la exportación a Reino Unido sería mucho menos dinámica, con mucho más papeleo y, posiblemente, nuevos aranceles junto con una nueva más que posible devaluación de la libra».

Torres da por descontado que Rioja no sufriría más en Reino Unido si hay acuerdo de salida con la UE, aunque también considera que una dependencia tan alta de un único mercado tiene sus riesgos: «Por una parte, está bien -señala- porque te conocen mejor, pero es cierto que hay que intentar abrir nuevas opciones y, especialmente aquellas, otros mercados, con mayor posibilidad de crecimiento y en los que se puede vender a mejor precio». «No se trata de sustituir, sino de ampliar estrategias y potenciar poco a poco, como se está haciendo, otros mercados».

En este sentido, el consumidor británico es el mayor conocedor histórico y el mejor cliente de los vinos de Rioja, pero en los últimos años la presión de las grandes cadenas comerciales es tremenda y es el segundo, tras Rusia, en que se vende a precios más bajos: «Para muchas de nuestras bodegas ha dejado de ser ya un mercado interesante, no por el 'brexit', sino porque se entra y se mantiene a precio, sin apenas margen, y hemos tenido que buscar otras alternativas», explica Eduardo Hernáiz, presidente de Bodegas Familiares de Rioja. «De vender poco -continúa- a vender muy poco no hay demasiada diferencia para nuestra tipología de bodega, si bien es cierto que, efectivamente Rioja, en general, es muy dependiente de Reino Unido».

Aranceles

Hernáiz recuerda que los aranceles por alcohol son ya muy altos [unas dos libras por botella], por lo que tampoco cree que, en un supuesto escenario de 'brexit' duro, sería el principal problema la imposición de nuevas tasas: «Sería más un nuevo problema de tipo de cambio, con una previsible mayor devaluación de la libra; sobre los aranceles, el problema vendría si no se aplicaran a otros países Commonwealth, como Australia, Sudáfrica o Nueva Zelanda que son también grandes productores de vino». En todo caso, el presidente de Bodegas Familiares es tajante: «Para mí, la mayor amenaza es que los muchos millones de litros de Rioja, vino joven y otros de calidad justa, que se están vendiendo en los cadenas de descuento británicas, fueran a otros países porque el vino 'barato' no se va a vender caro en otro mercado».

Por su parte, Luis Martínez Lacuesta, presidente de la Asociación de Bodegas Centenarias y Tradicionales de Rioja (ABCTR), apunta que «la preocupación está ahí, porque un 'brexit' sin acuerdo nos complicaría mucho las cosas con tanto volumen de Rioja allí vendido». Lacuesta, que dirige una bodega centenaria, explica que el mercado británico tiene dos perfiles: «Por un lado, están las grandes cadenas, que buscan precio y vinos jóvenes de perfil medio y bajo, pero también hay grupos de distribución de licorerías más pequeñas que valoran los vinos». «Para las bodegas clásicas -continúa- la ventaja es que el arancel por alcohol, que es muy importante, se paga igual para una botella de joven que de gran reserva, por lo que hay un mercado que busca también estos vinos de mayor valora añadido». En todo caso, Martínez Lacuesta tiene claro que la preocupación está ahí: «Las ventas caen, y más en Reino Unido, pero, si pasa a ser considerado un país tercero, aumentará muchísimo la burocracia, probablemente los aranceles y los británicos perderán más poder adquisitivo». «Ahora mismo ni ellos saben qué va a pasar y a nosotros tampoco nos va la incertidumbre».

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