Eusebio Fernández. / M. HERREROS

«Ya es hora de que el dinero público para ayudar al sector del vino se reparta de forma justa»

El sindicato defiende la vendimia en verde para proteger al viticultor y considera que las elecciones al Consejo están «viciadas»

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Eusebio Fernández es el veterano vocal de UPA en el Consejo Regulador -organización que acreditó el 7 de los cien votos del sector productor en 2017-. Inmerso en el proceso de acreditaciones para renovar la representatividad para el periodo 2021/2025, insiste en que hay que reformar los estatutos de la Interprofesional para «democratizar» un proceso que considera «viciado»: «Se amenaza a los agricultores, incluso con expulsarlos como asociados de otras organizaciones agrarias si no les dan la representación, cuando debería ser un proceso libre y secreto».

- ¿A qué se refiere?

- Hay sindicatos que tienen en sus estatutos que sus afiliados deben cederles las hectáreas por obligación. Nosotros creemos que la representatividad hay que ganársela y el voto debería ser libre, en urnas, y no recogido puerta por puerta y sujeto a presiones.

«El viticultor no recibió apenas nada de las ayudas, pero se nos obligó a producir 5.500 kilos y se pagó por debajo de coste»

- También denuncian que las hectáreas de las bodegas interfieren en el resultado.

- Así es. Y hablamos de miles de hectáreas, cada vez más miles, que sabemos que se ceden a determinadas organizaciones agrarias. Ello va en detrimento del sector productor, puesto que luego hay decisiones que suponen un 'pago' por la representación cedida. Es necesario un cambio de estatutos y UPA seguirá luchando por ello.

- Rioja ha perdido 3.000 viticultores en 10 años. ¿Qué está pasando?

- El problema es que solo es posible la rentabilidad con más superficie, pero el modelo se agota porque no se puede crecer siempre. No pueden ser que se nos obligue a producir 5.500 kilos por hectárea y se pague la uva por debajo de coste. Tenemos una Interprofesional viciada y un ejemplo claro lo vimos el año pasado. Hubo ayudas para medidas excepcionales por la crisis del sector y UPA defendió la vendimia en verde porque era la única manera de eliminar producción y compensar al viticutlor, pero Asaja no la quería. El grueso del dinero en Rioja fue para el almacenamiento de vinos y en España para destilación, pero luego se produjo mucho más vino. Es decir, no se eliminó un solo litro del mercado. No hubo acuerdo en nuestro sector productor para exigir la cosecha en verde porque hay sindicatos que tienen deudas con las bodegas.

- ¿No hay equilibrio de fuerzas en la Interprofesional?

- No en la práctica. A esto se suma el tema de las cooperativas, algunas de las cuales embotellan el 80% de su producción. Es decir, son más bodegas que productores. En la Interprofesional actual, en lugar de la paridad la realidad de fuerzas es de 140 votos de las empresas por 60 de los viticultores. Las cosas se pueden cambiar si se quiere hacerlo. UPA llevaba 15 años hablando de la necesidad de contratos de uva por escrito. No era posible, decían, pero al final sí lo era.

- En breve se repartirán los 202 millones del PASVE extraordinario de este año. ¿Teme que suceda lo mismo?

- Es hora de que el dinero se reparta de forma justa. ¿Por qué se destila vino con ayudas públicas y luego se produce más de lo que se quema? ¿Por qué Rioja se queda en 5.500 kilos y otras zonas siguen con 30.000 kilos? Las bodegas de Rioja se llevaron más de 5 millones en almacenamiento de vinos y no aliviaron un solo litro. Además, el dinero fue para grandes grupos, lo que perjudicó a las pequeñas. Como dijo el presidente de las Bodegas Familiares para repartir así es mejor que no haya dinero para nadie. Aquí al único que se pide compromiso es al viticultor, que tira su uva con la vendimia en verde, pero no hay dinero para eso y sí para el resto, a cambio de nada.

- Rioja tiene, por la pandemia, un claro desequilibrio entre oferta y demanda, con una ratio por encima de 3,8. ¿Vienen malos años para los viticultores?

- Si pensamos en matemáticas, nos sobra una cosecha entera, pero si pasan cuatro años a estos precios, apaga y vámonos. No es cierto, como dijo Asaja, que el precio de los últimos cuatro años hayan sido de 99 céntimos, ya que hubo una terrible helada y recortes de producción. No podemos estar cuatro años más con rendimientos del 90% y la uva a 60 céntimos.