Ezquerro, Águia y López, tras la rueda de prensa / Juan Marín

La importancia de comunicar

La mesa redonda sobre nuevas tecnologías, redes sociales y canales de distribución destacó algunas de las carencias que tiene el sector del vino

Inés Martínez Pérez
INÉS MARTÍNEZ PÉREZ Logroño

¿Cómo se trasmite una idea? ¿Cómo se enamora? ¿Cómo llega el vino al consumidor utilizando las nuevas herramientas? Teniendo muy claro o que se quiere comunicar y mostrando el valor añadido que tiene cada bodega. No hace falta tener miles de seguidores, es saber a quién te diriges, ser auténtico e interactuar. Esta podría ser la idea principal sobre la que han debatido los participantes en la tercera mesa redonda de Imaginext, en la que Alfonso Ezquerro, socio fundador de Gliek; Carlos Águila, fundador de Guardian of Wine y Ramón López, director regional de la zona norte de Glovo, han debatido sobre tecnología e inteligencia artificial para la mejora de la venta online y la comunicación y en la que las redes sociales y los nuevos canales de comunicación y distribución han sido clave.

Si algo se puede desprender de las experiencias trasmitidas por estos tres protagonistas de casos de éxito es que tener un público objetivo y saber qué quieres vender es imprescindible. Eso, y que la pandemia ha impulsado muchos de los procesos que de otra manera hubieran tardado años en formar parte de las costumbres de consumidores y vendedores.

Ezquerro, cuya plataforma conecta a las bodegas con el sector Horeca, explicó que lo que hace es que la bodega pueda manejar su distribución y que los hosteleros puedan tener lo que necesita, además, entre otras cosas, de ofrecer un sumiller online, y aclaró que no se trata de hacer la competencia a nadie, sino de «sumar un canal más de comercialización de vino, y muy orientado a pequeñas bodegas».

El problema de la comunicación

Muy tajante fue Águila sobre la forma de darse a conocer que en general tienen las bodegas: «si hay un gran problema en el mundo del vino, es la comunicación. No saben comunicar«. Y no se trata solo de comunicar, sino de »enamorar«, aclaró. A este respecto planteó que una de las esperanzas del sector es el enoturismo, ya que »no juzgas igual el producto si conoces a la persona«. Como ejemplo, mostró varias cuentas de Instagram de bodegas y bodegueros cuya principal seña de identidad es que son más personales que profesionales y en las que no se muestra tanto la grandiosidad del vino o la bodega, sino su trabajo diario y personal que da personalidad al vino.

Quizás sea ese el camino a seguir para llegar a ese nicho que al mundo del vino se le escapa: los jóvenes. Por ello, como explicó López, se debe pensar a largo plazo, «es cierto que uno de los desafíos es cómo conseguir llegar a los jóvenes, pero en nuestro caso, además de la inmediatez del servicio, estamos trabajando con un sector de la población que ahora es joven pero se hará mayor y tendrá interiorizado ese proceso».

Sin duda queda por hacer, pero las herramientas están ahí y en los últimos años se han dado grandes pasos para integrar el mundo del vino con las nuevas tecnologías y que todo ello llegue al cliente.