Advertencia que relaciona al consumo de alcohol con el cáncer y que podría incluirse en las etiquetas de vino. / ENOLIFE

Vino

Irlanda reabre otra crisis con los etiquetados

Preocupación en el sector tras permitir la Comisión Europea a Irlanda vincular el consumo de vino y el cáncer en las botellas

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Una nueva preocupación está sacudiendo estos días al sector del vino. No es un asunto nuevo, tal y como ha venido informando Diario LA RIOJA, pero la decepción ha sido unánime entre el sector europeo al no oponerse, como se presuponía, la Comisión Europea a la propuesta de etiquetados de la que Irlanda informó a la Unión y que consiste en incluir advertencias sanitarias sobre la relación entre el consumo de alcohol y los cánceres, desde el vino, a la cerveza y, por supuesto, cualquier alcohol destilado: «Hubo doce países, entre ellos España, Italia, Francia o Portugal, que se opusieron a la propuesta irlandesa y, con tal grado de oposición, lo lógico es que la Comisión hubiera hecho algún tipo de comentario, pero no ha hecho nada y se ha perdido una gran oportunidad», explica José Luis Benítez, director general de la Federación Española del Vino (FEV).

En este sentido, la patronal española del sector lleva más de un año trabajando para evitar que las instituciones europeas incluyan al vino como «factor de riesgo» para producir cáncer dentro de una estrategia de tolerancia cero para el consumo. Se ganó, 'in extremis', la batalla en el Parlamento Europeo, al lograr excluirlo expresamente del Plan para Combatir el Cáncer, pero Irlanda basa su estrategia contra el alcohol en los mismos informes y mantiene al vino dentro del grupo como cualquier otra bebida alcohólica: «La realidad es que Irlanda podría aprobar en breve sus propios etiquetados, lo que, por un lado, nos parece infundado ya que no hay base científica para relacionar cáncer con el consumo moderado de vino, y ahí están los estudios como parte de la dieta mediterránea, y, por otro, se crea un nuevo problema porque se rompe la uniformidad de etiquetados y eso tiene un coste añadido para las empresas», explica Benítez.

Italia ha sido el primer país en poner el grito en el cielo. Casi al más alto nivel, su vicepresidente y ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, ya ha anunciado que su Gobierno pedirá a la Comisión Europea (CE) que intervenga, incluso presentando un recurso antes las instancias judiciales europeas, si Irlanda decide incluir en todas las botellas de bebidas alcohólicas, incluido el vino, una etiqueta que alerte de que su consumo es nocivo para la salud.

Reunión europea

La medida, que podría seguir un modelo similar al precinto que avisa de los efectos perjudiciales del tabaco, ha sido muy criticada por los productores vinícolas italianos. De hecho, Tajani anunció también que Italia podría llevar el caso a la Organización Mundial del Comercio (OMC) por la ruptura del etiquetado para los países de la Unión Europea: «Dependemos de los estados y vamos a seguir insistiendo con el Gobierno de España, que ya se opuso a la propuesta irlandesa, para que siga haciendo presión», afirma Benítez. «Tanto una razón, como es la ausencia de base científica para 'demonizar' de esta forma a un producto como el vino –continúa el director general de la FEV–, como la otra, la ruptura de la uniformidad de etiquetados, cuando además en diciembre de este año termina la moratoria para el sector para incluir información nutricional y de ingredientes, nos parecen suficientes».

En este sentido, las patronales del sector del vino europeo, entre ellas la FEV, se reúnen esta mañana en el Comité Europeo de Empresas del Vino (CEEV) para tratar de coordinar una estrategia de actuación y pedir a sus países que actúen porque el riesgo es Irlanda, pero también que, una vez abierta la brecha, cada país acabe marcando por su cuenta las exigencias a los etiquetados.

Un país pequeño pero con un consumo elevado de vino

Irlanda es un país pequeño, con poco más de 5 millones de habitantes, pero con una de las tasas de consumo de alcohol per cápita más altas de Europa y del mundo. Las autoridades de la República han puesto el foco en este elevado consumo con campañas agresivas para limitarlo, como puede verse en las imágenes adjuntas. La cerveza es la bebida con mayor cuota de mercado (38%), pero seguida de cerca por el vino (32%), con un crecimiento considerable en los últimos años hasta la pandemia. Para el sector vitivinícola español es un mercado importante –Irlanda es prácticamente un importador neto– y en 2020 las exportaciones españolas aumentaron el 36,7% en valor hasta los casi 40 millones de euros. En el caso concreto de Rioja, Irlanda, con algo más de 4 millones de litros vendidos el año pasado, ocupó el sexto lugar en el ránking de principales destinos de botellas.