Trabajadores de la bodega, ayer por la mañana embotellando el vino. / JUSTO RODRÍGUEZ

Joven de Noviembre: el primer vino de la añada 2021

Vino de Rioja. Bodegas San Miguel, de Ausejo, lanza su 'avanzado' tempranillo con la 'contra' número 1 del Consejo Regulador de la última cosecha

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Si desea usted probar un vino de la última cosecha, etiquetado y garantizado por el Consejo Regulador, ya es posible. Roberto Monforte, enólogo de la cooperativa de Ausejo, Bodegas San Miguel, recogió el martes por la tarde las primeras contraetiquetas de la cosecha 2021 y ayer mismo por la mañana encendió el tren de embotellado: «Este año ha coincidido que llevamos el número 1 en la contraetiqueta, pero no es algo que nos preocupe, más allá de que este vino, Joven de Noviembre, sí que sale al mercado todos los años durante este mes».

Y es que el Joven de Noviembre, un tempranillo con una notable carga frutal y que aspira a ser testigo de la añada en curso de Rioja, ha encontrado un mercado más que interesante: «Hay gente que nos pregunta por él desde octubre, a los que les respondo ¿pero no te has leído el nombre de la etiqueta?», comenta entre risas Monforte.

Bodegas San Miguel elabora unas 15.000 botellas anuales de Joven de Noviembre, un vino que nació, más que por una estrategia comercial, por un deseo de cubrir el pequeño vacío que se produce entre los vinos del año anterior y los que están terminándose en bodega para salir al mercado a primeros del siguiente: «Muchos jóvenes de 2020 han perdido la chispa que tenían, y que agradece mucho un tipo de consumidor al que le gustan este tipo de elaboraciones, así que de la misma forma que en Beaujolais se sacan los primeros vinos muy rápido quisimos hacer lo mismo con este Joven de Noviembre», explica Roberto Monforte. El enólogo aclara que se trata de un vino «técnicamente complejo»: «Vendimiamos este tempranillo el 23 de septiembre y hay que estar bastante encima, entre otras cosas porque aceleramos la maloláctica con la inoculación de bacterias lácticas, junto con levaduras para la alcohólica, de forma que en el mismo depósito el vino hace las dos fermentaciones y se acortan los plazos».

El resultado es un vino muy afrutado y directo, de los que gustan a los buenos 'bebedores'. «En ocasiones nos preguntan si es un maceración carbónica, supongo que por el golpe de fruta, pero se despalillan todos los racimos y conseguimos eliminar cualquier nota verde e incluso los restos de carbónico habituales en los vinos de fermentación tradicional de uva entera», explica. Bodegas San Miguel vende este vino de noviembre a febrero, mientras que a partir de entonces lo sustituye por el Campolosa, la marca de la bodega para sus principal gama de vinos: «Es también joven pero más asentado y que tendrá también un mayor recorrido en el tiempo; para mí, el Joven de Noviembre es ideal para la juventud, que busca vinos frescos, con mucha fruta, golosinas y que es fácil de entender». «Es decir –continúa–, para disfrutarlo al momento».