La junta directiva de ABRA salva la 'moción de censura', pero agudiza la herida interna

La junta directiva de ABRA salva la 'moción de censura', pero agudiza la herida interna

Los actuales gestores paralizan su revocación pero pierden todas las votaciones estatutarias frente a los partidarios de recuperar la identidad exclusiva de Rioja Alavesa

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

La junta directiva de la Asociación de Bodegas de Rioja Alavesa (ABRA) ha salvado in extremis, en la última votación de la mañana, la propuesta de revocación que un importante grupo de bodegas asociadas había promovido contra su gestión tras la polémica asamblea celebrada el pasado 15 de abril en la que se acordó el cambio de nombre a Asociación de Bodegas de Euskadi (ABE). La junta evitó la 'moción de censura' con 45 votos a favor, 34 en contra, uno blanco y una abstención.

No es fácil de explicar este último resultado ya que, punto por punto, el grupo de bodegas críticas con la actual directiva había ido ganando previamente con mayoría holgada cada una las votaciones para devolver los estatutos a su estado original (ceñidos en exclusiva a la comarca de Rioja Alavesa y la DOCa Rioja) e incluso introducir más controles y limitar las competencias de la junta directiva.

La situación se tensó durante la asamblea porque, después de la votación de los cambios estatutarios y antes de someterse a ratificación, la junta directiva advirtió de que, pese a haber una mayoría clara, tendría que consultar jurídicamente si las cuestiones votadas son realmente ejecutables ante una nueva interpretación del concepto de 'mayorías absoluta'.

En este sentido, mientras los últimos propios estatutos de ABRA-ABE, en su artículo 12, establecen que «la modificación de los mismos requieren mayoría absoluta (mitad +1) de los votos emitidos», la junta aseguró que la mayoría absoluta debería calcularse no sobre las voluntades emitidas (asistentes y votos delegados), sino sobre el total de asociados. Es decir, que, según esta última interpretación, serían necesarios 55 votos para cualquier cambio estatuario (son 108 asociados), aun en contra de lo que dicen las propias normas internas de la asociación.

La interpretación adquiere incluso tintes surrealistas cuando en la asamblea del pasado 15 de abril se tomó la decisión de cambiar de nombre de ABRA a ABE y de modificación los estatutos con un quórum de apenas veinte asociados y con sólo doce votos a favor, lo que provocó, precisamente, el fuerte revuelo y el nacimiento de la corriente crítica contra la directiva al considerar que una decisión de tal calado debía haberse tomado en cuenta con el voto de muchos más asociados. Evidentemente, si un acuerdo de más de 50 bodegas (como lo hubo en la mayoría de los puntos) no es válido por no llegar a 55, mucho menos debería haberlo sido aquel con 12 votos sobre el mismo censo de 108.

Así las cosas, a la espera de que lo que determinen las consultas legales que la junta dijo que iba a realizar sobre las mayorías en los próximos tres días, ABRA continúa como tal –mayoritariamente ya se decidió el retorno a la denominación original–, pero con los estatutos de ABE aun en contra de la voluntad de la mayoría de sus asociados, mientras que la junta, suceda lo que suceda con la consultar jurídica encargada, continuará en el cargo.

Fuentes asistentes a la reunión lamentan lo sucedido: «Lo más evidente es que va a provocar una partición de la asociación, por cuanto no han querido asumir el sentimiento de la mayoría de las bodegas». «No entiendo –continúan las fuentes– por qué ha cambiado el resultado de las votaciones cuando se trataba de ratificar o revocar a la junta directiva, supongo que por presiones o por cuestiones de amistad, pero lo grave es que no se pretenda asumir lo que habíamos decidido la mayoría de bodegas como era volver al ámbito geográfico de Rioja Alavesa».