El alcalde de Logroño, Pablo Hermoso de Mendoza, posa en su despacho con varias referencias al mundo del vino. / JUAN MARÍN

«Logroño debe recuperar el centro como enópolis y tecnópolis desde Ruavieja»

«Se trata de rescatar una seña de identidad histórica y revisitarla atendiendo a nuevas lógicas económicas»

Javier Campos
JAVIER CAMPOS Logroño

Lo dijo a principios de su mandato, y lo mantiene. Es más, Pablo Hermoso de Mendoza va contándolo aquí y allá... también en las VIII jornadas de Imaginext. El alcalde de Logroño lo tiene claro: la capital de La Rioja es una «enópolis» y, como tal, debe darse a conocer en España y fuera de ella.

– A usted que tanto le gusta hablar de la tecnología aplicada a la ciudad, y ahora toca volver a hacerlo de la tecnología aplicada al sector del vino...

– No deja de ser parte de la reflexión general sobre la economía de datos, ahora que se habla de los datos como materia prima principal. Tal reflexión también interpela al turismo, donde España más allá del sol y playa trabaja en lo que son destinos turísticos inteligentes; por lo que si descendemos a nichos concretos del sector, caso del enoturismo, hay también un enorme volumen de datos que debemos empezar a gestionar y aprovechar sirviéndonos de la tecnología. Dicho de otro modo, en esa economía del dato, La Rioja y el Rioja también se pueden convertir en referencia: es un campo aún por explorar y hay que tener la voluntad de liderar ese proceso.

– ¿Y qué papel está adoptando el Ayuntamiento de Logroño al respecto?

– Lo que el Ayuntamiento de Logroño hace, por ejemplo con SEGITTUR (Sociedad Estatal de la Innovación y las Tecnologías Turísticas) adhiriéndose a su red, es decirle que si tiene que hacer algo específico y concreto sobre enoturismo y conocer qué pasa con los datos del sector se haga en La Rioja y desde La Rioja, con las empresas y tecnologías de aquí, teniendo además como tenemos nuestras bodegas. Tenemos un sector incipiente (que nace con la apertura del Museo Vivanco, por decirlo de alguna manera) donde no solo hay un excelente producto (de hecho, hemos modificado el PGM para considerar las bodegas no solo elaboradoras de vino), sino toda una tecnología y muchos datos por debajo.

– Enoturismo... más allá del vino propiamente dicho.

– Con el vino como elemento central de todo un ecosistema, naturalmente. Aquí tenemos manifestaciones muy regias al respecto; tenemos el mejor museo de la cultura del vino, actuaciones musicales y deportivas en torno al mismo, conocimientos desde la viña hasta su comercialización, y todo ello genera gran interés. El vino forma parte de nuestra cultura occidental, y La Rioja puede asumir ese liderazgo en el desarrollo de una estrategia enoturística que también implique el conocimiento de todos los datos que están generándose por debajo, y por eso digo que deberíamos ser capaces de explotarlos con tecnología propia.

«La Rioja puede liderar el desarrollo de una estrategia enoturística que, además, implique la economía del dato»

– «Logroño tiene que ser todo un referente en la vitivinicultura y en el enoturismo», concluía usted en la pasada edición de estas mismas jornadas. ¿Qué pasos hemos dado desde entonces?

– Hemos dado pasos firmes e importantes. Primero, en la definición y consolidación de la estrategia 'Logroño Enópolis', que ya no es de esta corporación, sino del ayuntamiento; con un marco temporal a medio plazo que define lo que tiene que ser nuestro patrimonio vinculado a la vitivinicultura... como con la apertura del calado de San Gregorio o la próxima del Centro de la Cultural del Rioja, ese Centro o Casa Enópolis. También se ha avanzado en la disposición de ser líderes en las tecnologías que pueden aplicarse al mundo del enoturismo, con esa colaboración público-privada, trabajando con las bodegas y las tecnológicas en cuestión. Y hasta hay una cierta gestión proactiva para que determinados locales o solares en Ruavieja se ocupen y se puedan recuperar espacios donde desarrollar todo lo que es la enópolis de la que hablamos.

«Somos una enópolis desde hace siglos (...) No nos inventamos nada, pero hay que creérselo y contarlo»

– ¿Y a partir de ahora?

– Logroño está haciendo una labor de contar que es una enópolis, un elemento clave en ese posicionamiento de marca. No nos inventamos nada, además, pues ya figuras como Baldomero Espartero y Jacinta Martínez de Sicilia establecieron relaciones al máximo nivel con Francia, Inglaterra y ultramar para la comercialización del Rioja. Ese contacto directo viene del siglo XIX y se centra en la Ruavieja.

– Pero, ¿somos ya entonces una enópolis o aspiramos a serlo?

– Lo somos desde hace siglos, pero hay momentos a lo largo de los años que refuerzan esa posición. Hay relatos e historia y la gente se mueve por eso, pero pasa que han estado enterrados muchas veces y no somos conscientes de ello, salvo los más implicados. Logroño ha estado históricamente en el centro de las decisiones comerciales vinculadas al vino como elemento creador de riqueza, y últimamente se ha avanzado en esa investigación para sacarlo a la luz y contarlo. Tenemos un terreno de oportunidades y crecimiento incluso desde el punto de vista urbano, y eso debería permitir que Logroño recuperase el centro como enópolis y como tecnópolis desde Ruavieja. Se trata, en definitiva, de rescatar en pleno siglo XXI una seña de identidad muy clara a lo largo de nuestra historia y revisitarla atendiendo a nuevas lógicas económicas.

«Esperamos que a finales de este año esté abierto el CCR para que se convierta en la casa de todos»

– ¿No se hacía antes?

– Se ha hecho en ocasiones, sí, pero de manera individual, y por parte de determinadas personas; y ahora lo que tenemos es que creérnoslo y contarlo como ciudad.

– La estrategia enoturística municipal no es solo el CCR, pero qué duda cabe de que es parte importante. ¿Para cuándo la reapertura del centro?

– Esperamos que a finales de este año esté abierto, como punto de información enoturística, espacio de formación y conocimiento. Y como ese dinamizador cultural vinculado a la vitivinicultura que ahora está tan fragmentado. Confiamos en que se ubiquen iniciativas empresariales y sobre todo se convierta en la casa de todos, de aquellos relacionados con el vino y toda su actividad.