El alcalde de Logroño, Pablo Hermoso de Mendoza. / Juan Marín

«Logroño tiene que ser todo un referente en la vitivinicultura y el enoturismo»

«Hay que servirse de la tecnología para darnos a conocer», apunta el edil de la capital riojana

Javier Campos
JAVIER CAMPOS Logroño

Enoturismo, vitivinicultura, digitalización, sostenibilidad... Son términos que, desde comienzos de su mandato, han estado muy presentes en el discurso del alcalde de Logroño, Pablo Hermoso de Mendoza, quien defiende que la capital de La Rioja es una 'enópolis' y, como tal, debe darse a conocer en España y fuera de ella.

– En las jornadas de Imaginext, llegadas a su VII edición, hablamos de tecnología aplicada al sector del vino... y siendo alcalde, ¿aplicada a la gestión municipal?

– Sí, también, la tecnología se aplica a todo en nuestras vidas, nos servimos de ella aunque no lo sepamos, y lo condiciona todo... también el turismo y el vino. La tecnología es necesaria para la administración de un Ayuntamiento y, en nuestro caso, hemos licitado la administración electrónica, y espero que en dos años tengamos los módulos principales de la misma que nos permitan dar un mejor servicio.

– Se habla de Logroño como 'ciudad inteligente' y, ahí, aparece el proyecto 'Enópolis'. ¿En qué punto nos encontramos?

– Hay un proyecto armado, que puede variar entre los 9 y los 12 millones de euros, a presentar a los planes de desarrollo sostenible, en la convocatoria de los presupuestos de recuperación, dentro del marco del plan 'Enorregión'. Un proyecto con cuatro patas fundamentales como son el patrimonio cultural, CCR, lagares y calados..., que hay que darles el realce necesario; el producto enoturístico como tal, pues Logroño debe contribuir al objetivo marcado por Rioja de lograr 1,2 millones de enoturistas en 2025, y ahí hay que apostar por crear un punto de información enoturística –tenemos que servirnos de la tecnología para hacernos visibles y mostrarlo bien... para darnos a conocer–; todo lo relacionado con el conocimiento y la formación, con los muchos eventos que se celebran desde el campo a la comercialización que hay que concretar y articular en torno al CCR; y, por último, todas las empresas que desde la tecnología trabajan para dar soporte a todos los procesos relacionados con la vitivinicultura y que han generado y codificado no poco conocimiento al respecto.

– Pero gran parte de lo que habla ya existe. 'Enópolis' trata de empaquetarlo y venderlo, ¿no? No estamos inventando nada...

– Existe, está ahí..., pero lo que estamos inventando es crear un marco de oportunidades para que toda la riqueza que hay crezca y se desarrolle facilitando, además, su venta. Franceses e italianos son expertos en ello, ¿por qué nosotros no? Nos minusvaloramos, nos falta confianza, cuando lo que hay que hacer es salir con toda la fuerza y decir al mundo la cantidad de cosas que hacemos... cuidando el pasado, sí, pero con presente y pensando en el futuro. Contarlo, contarlo bien, integrarlo y hacer que sume para tener un buen relato fuera.

«Estamos creando un marco de oportunidad para que la riqueza que hay crezca y se desarrolle facilitando, además, su venta»

– ¿Cuál debe ser el papel del Ayuntamiento de Logroño en todo ello? Porque aquí el sector privado cuenta y mucho...

– Impulsar, desarrollar, facilitar... Cuenta y mucho y, por ejemplo, nos sentimos muy satisfechos con todo el impulso dado a la Asociación de Bodegas de Logroño, esa política de intercambios y ayudas con otras regiones vinculadas al vino, y la demostración desde la RECI de que aquí se crea y genera tecnología y valor añadido. La labor del Ayuntamiento de Logroño es facilitar, impulsar, promover y desarrollar las posibilidades para que todo eso se cuente y, además, se cuente bien, estando en todos aquellos foros donde se influye.

«El papel del Ayuntamiento es impulsar y promover que todo esto se cuente y que se cuente bien»

– ¿Y si no se consiguiesen los fondos nacionales o europeos que se buscan para la puesta en marcha de 'Enópolis'?

– Nosotros tenemos, sí o sí, que abrir el CCR: mejorando el edificio desde esa lógica patrimonial, de digitalización, de formación, donde las empresas puedan estar y sea a la vez punto de desarrollo enoturístico... Eso es lo que el Ayuntamiento hará en estos dos años. ¿Que es cofinanciado? ¿Que llegan recursos? Pues se hará con mayor fuerza, pero el camino está trazado.

– Con fondos o sin fondos...

– Con fondos nacionales o de la Unión Europea o sin ellos, sí.

– Resulta difícil explicar que el Centro de la Cultura del Rioja (CCR) siga cerrado...

– Nosotros nos lo explicamos por la complejidad del edificio, con un mantenimiento difícil, con esa visión estrictamente como contenedor cultural, como espacio pensado como una suerte de museo cuanto tenemos el mejor y mayor museo de la cultura del vino aquí al lado, como es Vivanco. Había que hacer cambios, y la modificación de esa lógica de contenedor cultural a catalizador económico y comercial lo es, y ello implica un trabajo estructural y, luego, además, hay elementos coyunturales como la pandemia. El CCR ya se abrió una vez en falso y eso no puede volver a pasar, hay que abrirlo bien, como la ventana de oportunidad para el enoturismo en el sentido más amplio que es, y nuestra tarea es presentar un buen proyecto para tal fin.

«Nosotros tenemos, sí o sí, que abrir el CCR... con o sin fondos nacionales o de la Unión Europea»

– Enoturismo... más allá del propio vino.

– Hay mucho más, claro, es la dimensión cultural, paisajística, económica, formativa, del conocimiento... Logroño es mucho más que vino, pero creo que también es vino y hay que decirlo, contarlo y posicionarnos e incorporarnos a esas rutas internacionales como las del Oporto o el Burdeos para atraer a ese turista de cierto nivel. Ahí es donde hay que ir trabajando y nuestra voluntad es apoyar toda esa nueva visión. Decididamente, además.

– ¿Cómo ha acogido el sector esa nueva visión en particular y el proyecto 'Enópolis' en general?

– Yo veo ilusión, sí, porque es un modo de tirar de todo. Hay que tener en cuenta que si viene más gente a visitarnos mejoran los hoteles, los restaurantes, las agencias de viajes, la organización de congresos. Se trata de atraer gente, con cierto poder adquisitivo e intereses culturales que puede aprovechar para conocer mejor nuestra tierra y descubrirnos. Cuando somos capaces de trasladar la cantidad de activos que tenemos, la gente puede repetir, y creo que tenemos que aspirar, además, a ese turismo de calidad. Tenemos que ser capaces de trasladar que uno puede pasar unos buenos días en Logroño y hacer muchas cosas. Eso es riqueza, tira de los sectores, y así lo han recibido.

– Vamos, que tenemos los caramelos y solo nos hace falta un buen envoltorio...

– La Rioja puede evocar lo que otras zonas francesas. Puede evocar un buen vivir, toda una cultura, un modo de ser, no solo hospitalario, sino con esa sofisticación que se busca sin renunciar a una cultura ancestral... un rico pasado en conversación con todas las tendencias y vanguardias del siglo XXI.

– ¿Y por qué hasta ahora no se ha hecho?

– No sabría decirte, se han ido haciendo cosas, pero muchas veces lo que tienes más cerca es a lo que menos atención prestas. Tenemos mucho, muchísimo, y nos lo dice la gente que viene de fuera. El camino está iniciado, repito, y no hay marcha atrás. Hay que contar nuestras bondades y lo que aquí se hace, desde la administración pública, desde los agentes privados. Rioja ha trabajado muy bien y Logroño es Rioja. Logroño tiene que sumar, tiene que convertirse y ser una ciudad que muestra esa ambición por ser referencia en el mundo de la vitivinicultura y del enoturismo, y es tarea de todos.