Antonio Reguilón es también presidente del Consejo Regulador.. / Juan Marín

«Madrid Rutas del Vino está ahora mismo imparable»

Los vinos del entorno de la capital, aunque todavía no son muy conocidos, están ganando en prestigio y diferenciación

África Azcona
ÁFRICA AZCONA Logroño

De empezar en 2015 muy despacio, sin grandes pretensiones, a ser uno de los proyectos más interesantes en la Comunidad de Madrid en materia de turismo. La Ruta del Vino de Madrid es el resultado de la apuesta por el enoturismo del entorno de la capital, donde, como señala Antonio Reguilón, también se producen buenos caldos, aunque no sean tan conocidos.

– ¿Cómo surgió Madrid Rutas del Vino?

– Tuvo dos arrancadas fallidas por el poco convencimiento por parte de algunos en el proyecto, pero a partir del 2018 todo cambió. Comenzaron a implicarse los propios municipios, pero también los agentes de viajes, ocio, pinacotecas, incluso los restaurantes. El Ayuntamiento de Madrid también se ha involucrado como Iberia Express.

– ¿Cuántos municipios y bodegas forman parte de este itinerario por los viñedos madrileños?

– Hay 22 municipios asociados y otras tantas bodegas, un número muy importante y que sigue creciendo. La circunstancia de tener al lado una ciudad como Madrid, con más de cinco millones de personas y un público bastante entendido, es muy favorable. Es un público, además, con cierto potencial económico, que antes salía a otros lugares, pero que con el COVID ha empezado a mirar hacia sus propios pueblos y, de paso, ha descubierto sus grandes atractivos. Y qué mejor oferta turística para ellos que visitar una bodega.

– ¿Han valorado la repercusión económica en el entorno rural?

– No, porque estamos en pleno desarrollo del proyecto, pero desde 2019 las cifras han empezado a ser importantes. Lo cierto es que la situación actual ahora mismo es imparable, estamos creciendo por encima de nuestras expectativas. A través del mundo del vino estamos consiguiendo que se vaya a los restaurantes de nuestros pueblos madrileños, que el público se anime a conocer el patrimonio artístico cultural...

– ¿Qué formas proponen para experimentar el vino?

– Lo que tiene el vino es que pega con cualquier cosa. Lo más clásico pueden ser los paseos a caballo por el viñedo, pero el abanico es infinito. Hay zonas como la de San Martín de Valdeiglesias, pegada a la vertiente de Gredos, donde los cielos estrellados y la posibilidad de observar aves silvestres nos abren un mundo de posibilidades. La Comunidad tiene una extraordinaria riqueza natural, muchas veces desconocida, que nos brinda unas posibilidades diferentes a las típicas catas en bodega.

– Habrá a quien le parezca raro pedir un vino de Madrid.

– Hay blancos, rosados, y tintos con y sin crianza..., se están distinguiendo por ser vinos muy específicos en cuanto a características. Nos acaban de distinguir en los Premios Baco y nos han premiado en Nueva York. Desde fuera nos miran sin complejos, quizás los complejos los teníamos nosotros. No estaba en el ADN del madrileño mirar hacia dentro, pero gracias al enoturismo se están vertebrando un poco las visitas a los pueblos, se están conociendo nuestros vinos. Ahora hace falta que nosotros nos lo creamos.