Mesa de selección en una bodega durante la vendimia

Mala cosecha en precios, mejor en calidad y moderada, que no corta

La vendimia, la más temprana de la historia, que se alarga todavía en algunas zonas, con bodegas aún activas y pequeñas cantidades, estará por encima de 410 millones de kilos

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Más de 410 millones de kilos recogidos de las casi 67.000 hectáreas productivas de la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja. Pese a que el Consejo Regulador cerró el lunes la vendimia en todas las localidades de la región vitícola, son varias las bodegas que continúan activas metiendo las últimas uvas –pese al 'cierre' oficial es posible seguir vendimiando con permiso expreso de los servicios técnicos–, por lo que la cosecha, aunque no llegará, se acercará a los 416 millones de kilos de la campaña pasada. Así las cosas, la primera conclusión de la vendimia es que la cosecha, pese a las altísimas temperaturas y la sequía, no será tan corta como se esperaba, ya que hace unas semanas prácticamente nadie esperaba alcanzar los 400 millones de kilos de uva.

Sobre la calidad, la heterogeneidad, como cabía esperar en una denominación de origen tan amplia y tan diversa como Rioja y con una climatología tan estresante, es la nota dominante. Después de importantes altibajos de 'moral' entre los técnicos –pesimismo al principio, un poco más de esperanza entre medias, dudas con las fermentaciones un poquito más adelante y satisfacción al final para lo que se ha sufrido– la añada 2022 está dejando mejor sabor de boca de lo esperado. Lo indiscutible, la extraordinaria sanidad y el aspecto de los racimos, aunque la 'procesión' iba por dentro de los granos.

En este sentido, hubo bodegas que tuvieron que acelerar en las zonas más tempranas (Rioja Oriental) por el riesgo de pasificación –Campo Viejo, por ejemplo, comenzó a cortar uvas tintas el 17 de agosto, una fecha inédita para las variedades de este color–. En julio incluso se achicharraron viñedos enteros que se habían deshojado en exceso para un año de tan altas temperaturas. Sin embargo, en algunas zonas hubo problemas de desequilibrio de maduración y algunos viñedos también tuvieron problemas para alcanzar grado hasta última hora. De hecho, no fueron extrañas las vendimias en dos e incluso tres pasadas sobre un mismo viñedo. Eso sí, quien pudo esperar a finales de septiembre, especialmente de las zonas más altas y tardías, obtuvo la recompensa en esas noches 'mágicas' muy frescas con altas temperaturas diurnas. La conclusión principal es que, pese a la baja acidez generalizada –corregible con tartárico en bodega entre otras cosas–, se han salvado los 'muebles' desde el punto de vista cualitativo. En general, mejor cosecha en blancos, y con tintos más 'sabrosos' de lo esperado, pero con limitaciones sobre su aptitud para la larga guarda.

Los precios

La mala noticia, aunque ya esperada, está en los precios. Son ya varias campañas con rentabilidades al límite del coste de producción para los viticultores –en muchos casos por debajo–. De nuevo fue Diario LA RIOJA quien puso el cascabel al gato: entre 70 y 72 céntimos para las uvas tintas estándar y 60 para las blancas, en una cosecha barata en tratamientos pero carísima en otros costes como los energéticos. Mejor año para uvas blancas también en precios (con mayor rendimiento natural y el amparado al 100%), pero llueve sobre mojado y lo cierto es que no parece que vaya a escampar.

En este sentido, las ventas de vino de Rioja hasta septiembre crecen el 6%, pero siguen por debajo de las previsiones del Plan Estratégico, que apuntaba a 2023 como un año de clara recuperación de la comercialización tras la pandemia, para en 2025 tener una ratio equilibrada (relación entre existencias y salidas de vino). Por ahora, sigue sobrando vino en las bodegas y 'el invierno', con la crisis económica internacional, se acerca.