Exterior de las instalaciones de Bodegas y Viñedos Labastida. / SONIA TERCERO

Muga acuerda la compra de la bodega nueva de la cooperativa de Labastida

Los socios de Solagüen deben autorizar aún la operación en asamblea el día 21, con la idea de continuar la actividad en la vieja bodega

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Bodegas Muga (Haro) adquirirá las nuevas instalaciones de la Unión de Cosecheros de Labastida, la mayor cooperativa de Rioja Alavesa fundada en 1964 y que recibirá así una inyección económica para continuar su actividad y hacer frente a las deudas por las inversiones realizadas en el pasado.

Bodegas y Viñedos Labastida es una bodega de amplios espacios y de última generación desde el punto de vista tecnológico. La operación está únicamente pendiente de la aprobación en asamblea general, prevista para el próximo 21 de enero, por parte de los socios de la bodega de Rioja Alavesa, aunque, en principio cuenta con todos los parabienes y la oferta de la familia Muga es la elegida entre otras opciones que la actual dirección ha estado negociando durante meses.

Unión de Cosecheros de Labastida, Solagüen, lleva años en una delicada situación económica por las fuertes inversiones acometidas, tanto en la bodega histórica en el año 2006 como en la construcción de la nueva posteriormente. En la actualidad cuenta con unas 300 hectáreas de viñedo de cerca de un centenar de socios (llegó a tener 560) y la venta de la nueva bodega le permitirá obtener los recursos para hacer frente a los préstamos y continuar adelante en las instalaciones históricas, con capacidad y medios suficientes para seguir elaborando vinos de calidad tras la reforma del 2006.

En este sentido, en el año 2016 Solagüen afrontó una coyuntura crítica que superó con la entrada en el accionariado de Dcoop-Baco, el mayor grupo cooperativo español, y también con el apoyo económico directo del Gobierno vasco. Entonces se nombró una nueva gerencia que, con un nuevo equipo enológico, puso en el mercado una nueva gama de vinos de alta calidad, Manuel Quintano, para las que reservan las 50 mejores hectáreas de la bodega.

La compradora

Por su parte, Muga, que, además de la matriz del barrio de la Estación de Haro ya tiene en propiedad otras bodegas de elaboración –en Badarán, para blancos y rosados, y una tercera en Villalba para tintos–, pretende centralizar en Labastida la elaboración de la gama de vinos de El Andén de la Estación.

Si se formaliza la adquisición el próximo día 21, la intención de la compañía es dejar otras instalaciones en alquiler en las que estaba haciendo vinos y llevar esas producciones a Labastida manteniendo su idea de elaborar los vinos lo más cerca posible a los viñedos y con garantías de espacio y de medios técnicos.

Asimismo, la oferta de Muga incluye un compromiso de compra de 200.000 kilos de uva durante diez años seleccionados de algunos de los mejores viñedos de la cooperativa y bajo la supervisión del equipo técnico de la bodega jarrera.

Consecuencias de la pandemia y un contexto incierto

Solagüen ha buscado una solución de continuidad que, eso sí, debe ser ratificada aún por sus socios. La cooperativa hizo en su día una fuerte inversión, en una bodega probablemente sobredimensionada, y más cuando todavía estaba por pagar la reforma del 2006, que la actual dirección ha intentando solventar con un equipo profesional y la elaboración de vinos de calidad y personalidad. La pandemia, sin embargo, y el incierto contexto económico nacional e internacional, han pesado mucho. En el sector bodeguero ya se ha conocido también la situación concursal en que ha entrado el grupo Marqués de la Concordia por la crisis de ventas.