j.s.

Suplemento del Vino 2022

Un mundo alrededor del Rioja

Este domingo, con Diario LA RIOJA, una mirada al enoturismo, desde el Suplemento del Vino 2022

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Enoturismo es cultura. Y cultura tiene un nombre en un territorio como Rioja: vino. La vid y el vino acompañan a la región desde hace dos milenios y el carácter abierto de los riojanos y riojano alaveses tiene mucho que ver con esta mágica bebida.

En este especial de Diario LA RIOJA nos centramos en el enoturismo, además de cultura, un negocio emergente que, en apenas dos décadas ha pasado de la casi nada al casi todo, pero no al todo porque sigue siendo un gran diamante en bruto por explorar y rentabilizar.

Después de unas décadas en que se dio más importancia a la cantidad que a la calidad, tanto en la producción de uvas como en la protección del paisaje, cada vez más bodegas y viticultores son muy conscientes de que cuidar el paisajes es rentable: los grandes vinos del mundo son aquellos que respetan y legan su territorio en las mejores condiciones posibles a las siguientes generaciones. Pese a las más de cien páginas de este especial, todo es pequeño para proponer rutas o simplificar la extraordinaria cantidad de recursos de una región tan pequeña y, al tiempo, tan rica y diversa.

Empezamos por la Obarenia y por sus viñedos y vinos que conviven con una espectacular ruta de templos románicos. Viajamos por las necrópolis, por los lagares y eremitorios medievales de la Sonsierra y también por una ruta aún muy desconocida y mucho más que milenaria como son los dólmenes de Rioja Alavesa. Nos adentramos en las viñas y los vinos de los territorios monásticos del Najerilla y del Iregua, por bodegas y viñedos del Camino de Santiago y por los caminos del ferrocarril que, a finales del XIX, sembraron un reguero de bodegas centenarias desde Logroño hasta Haro.

Descubrimos vinos y viñedos de Rioja Oriental, entramos en las excavaciones rupestres de Arnedo, así como las cuevas de elaboración de Quel o en los viñedos de altura de Tudelilla y Cervera.

El enoturismo es hoy un negocio, pero siempre ha estado ahí como cualquier visitante sabe: nunca los riojanos han negado una vaso de vino a quien visita o viaja por la tierra de los mil vinos.

104 millones de impacto económico estimado

El enoturismo en Rioja ya rozó las cifras prepandemia en 2021 y, probablemente, se volverá a aproximar, sino superar, en este ejercicio (860.000 visitas en 2019). Son unas 200 bodegas, de un total de 480 comercializadoras, las que ofrecen servicios enoturísticos constantes, según el monitor de seguimiento del Consejo Regulador. El impacto económico estimado de esta actividad en la región vitícola (directo e indirecto) es de casi 104 millones de euros y, lo mejor, es que la capacidad de desarrollo sigue siendo notable. En este sentido, el Consejo Regulador espera superar las 1,2 millones de visitas para 2025 como uno de los ejes claves de su Plan Estratégico con la ampliación hasta 250 bodegas abiertas al público desde los dos centenares actuales. El 20% de los visitantes de bodegas riojanas son extranjeros (15% de media nivel nacional), mientras que Rioja, de acuerdo con los datos de Acevin (Rutas del Vino de España) concentra el 20% de todas las visitas a bodegas de las rutas.