Antonio Remesal y Alberto Gil con su libro 'Rioja. Vinos silenciosos', que se acaba de publicar. / Sonia Tercero

«El retrato humano de la diversidad de Rioja es lo más emocionante del libro»

Antonio Remesal y Alberto Gil, autores del libro 'Rioja: Vinos silenciosos', bucean en la diversidad de Rioja para descubrir un paisaje humano y de vinos memorable

Pablo García Mancha
PABLO GARCÍA MANCHA Logroño

El master of wine Tim Atkin comienza el prólogo del libro 'Rioja. Vinos silenciosos' (Los Aciertos/Pepitas Editorial) -obra de Antonio Remesal y Alberto Gil- con una reflexión inquietante: «Resulta paradójico que una región vinícola tan famosa como Rioja permanezca aún inexplorada». Y, quizás, ésta haya sido una de las motivaciones para que los dos autores se hayan aventurado a través de las carreteras secundarias de la Denominación para poner cara y «una brizna de literatura» a los protagonistas de la nueva diversidad, la de los vinos de los pueblos y sus gentes, sus viñedos recónditos y las inquietudes de los viticultores.

La revolución silenciosa del Rioja, según los autores, es un fenómeno que viene de atrás, que comenzó con un pequeño grupo de gente en los años 90 y que ahora «ha llegado para quedarse. No hay vuelta atrás», sostienen los autores de este trabajo que posee varias almas: «Es una práctica guía de viaje para recorrer La Rioja a través de sus pueblos y bodegas; realizamos una división de la DOCa en comarcas que superan las tres zonas oficiales del Consejo, siguiendo la geografía de la región vitícola, los valles y los ríos para tratar de explicar las diversas identidades. Nos han salido ocho, ajustadas a la propia estructura de nuestro libro, pero podían ser muchas más. No pontificamos, sólo tratamos de dar respuesta a una diversidad que nos sorprende y emociona», subrayan.

«Es una práctica guía de viaje para recorrer La Rioja a través de sus pueblos y bodegas; realizamos una división de la DOCa en comarcas que superan las tres zonas oficiales del Consejo«

No pontificamos, sólo tratamos de dar respuesta a una diversidad que nos sorprende y emociona»

El libro «también es una guía enoturística. En cada zona detallamos opciones gastronómicas y de visitas. Nuestra región es muy rica en pequeños matices y eso es lo que nos ha llevado a pensar que el libro se pueda llevar en la guantera del coche para emprender una de las rutas y disfrutar de los vinos, de los paisajes y la gente. Es alucinante cómo en un espacio tan pequeño se puedan dar cita tantas opciones».

Y es que 'Rioja. Vinos silenciosos' es mucho más que una recopilación de bodegas y viñedos: «En mi trabajo como periodista no paraba de sorprenderme la enorme generosidad de las gentes del vino, de sus historias personales de superación, esfuerzo y amor por su territorio, por su pueblo, por sus orígenes. Creo que ésta ha sido la gran motivación del libro, realizar un retrato lo más diverso posible de una región vinícola que es increíblemente variada en estilos, suelos, formas de elaborar y de sentir el vino», apunta Alberto Gil.

«Como periodista no paraba de sorprenderme la enorme generosidad de las gentes del vino, de sus historias personales de superación«

Alberto gil

Historias apasionantes

Antonio Remesal lo explica sin ambages: «Por mi trabajo en el Servicio de Viticultura y Enología de la Diputación Foral de Álava he tenido la oportunidad de conocer historias apasionantes, peripecias humanas sorprendentes que me han dejado una huella muy profunda y que han sido las que me motivaron a comenzar un proyecto que me unió a Alberto Gil, al que seguía por su trabajo en Diario LA RIOJA y con el que comparto esa inquietud hacia el mundo del vino, el respeto a la tierra y a sus protagonistas».

El libro, que cuenta con otra introducción del heladero Fernando Sáenz Duarte (Premio Nacional de Gastronomía), también ahonda en la realidad económica de la denominación: «Abel Mendoza habla de 'los cuarenta principales': cuarenta bodegas, que comercializan el 80% del vino de Rioja. Creemos que otro modelo es también posible y pensamos que desde las diferentes administraciones se debería primar a estos pequeños elaboradores. Cuando se habla del problema de despoblación, este tipo de proyectos pequeños y arraigados a la tierra son los que logran que las personas no abandonen sus pueblos. Si echan la persiana, el panorama podría ser absolutamente desolador en muchos municipios», explica Alberto Gil, que está convencido de que la administración alavesa «lo tiene más claro que la riojana».

«En el Servicio de Viticultura y Enología de la Diputación Foral de Álava he tenido la oportunidad de conocer historias apasionantes, peripecias humanas sorprendentes«

Antonio Remesal

Retrato humano

Y el libro es también el retrato humano de una región. Quizás sea lo «más valioso» para ambos autores: «Cada bodega es un mundo. Es increíble la cantidad de factores que se dan cita para que muchas de estas familias, que se dedicaban a cultivar y a vender la uva o el vino a terceras bodegas, decidan dar el paso a la comercialización. Antes en Rioja apenas había cuatro formas de hacer vino: del año, crianza, reserva y gran reserva. Era un traje que se quedaba corto. ¡Ojo! ha marcado una época y tiene también su vigencia hoy en día, pero la grandeza es que puedan convivir con las nuevas filosofías que han surgido de expresar un viñedo, un pueblo, una variedad... Todo nace de la inquietud de esos viticultores, inspirados en los pioneros de los años 90 que abrieron camino, y que, más formados que anteriores generaciones, incluso gente de fuera que ha venido para instalarse en Rioja, han cerrado el círculo elaborando sus vinos y dando el triple salto de la comercialización. En Rioja existen ahora mismo 600 bodegas vendiendo vino y ojalá haya mil en pocos años. En Francia hay 95.000 bodegas y en España apenas hay 5.000; eso es la revolución silenciosa».

Pero no es un camino de rosas, avisa Antonio Remesal: «Las trabas burocráticas son tan tremendas que en vez de facilitar el desarrollo de un proyecto, se convierten en una barrera en ocasiones insalvable». Así lo explica Alberto Gil: «Se piden demasiadas cosasy repetidas, los más jóvenes están más acostumbrados a ponerse delante de un ordenador, pero hay muchos que acaban tirando la toalla». «Las administraciones deberían ponerse de acuerdo para no tener que trabajar por triplicado».

El libro, 'Rioja: Vinos silenciosos'

Autores: Antonio Remesal y Alberto Gil.

Editorial: Los Aciertos/Pepitas Ed. 312 páginas

Precio: 24,9 € en www.pepitas.net y librerías de toda España.

«El viñedo es el que define la identidad del vino»

La idea principal es contar las historias de la gente, explica Alberto Gil. No es una guía al uso ni existen puntuaciones. «No hay buenos ni malos y los que salen no es porque tengan los mejores vinos, sino porque son silenciosos, en muchos casos sin ni siquiera página web, pero «hacen vinos honestos que expresan dónde nacen y por qué aman su tierra». «Antes el vino era mucho más de bodega, pero ahora se ha vuelto a mirar al viñedo de otra forma. La viña es la que define el vino. Se atiende mucho más a lo genuino. Son vinos silenciosos porque hablan poco y dicen mucho», concluye Antonio Remesal.