La primera obra del museo Vivanco

Escultura de Pedro Vivanco en el museo de Briones. :: D.M.A./
Escultura de Pedro Vivanco en el museo de Briones. :: D.M.A.

La familia de Pedro Vivanco Paracuellos dedica una escultura al patriarca de las bodegas, el museo y la fundación Vivanco

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

A Pedro Vivanco Paracuellos (1946-2016) le gustaba celebrar su santo cada 29 de junio, por eso fue en esta fecha cuando su familia decidió inaugurar este año la escultura que le ha dedicado y que se puede ver al acceder al Museo Vivanco de la Cultura del Vino en Briones. La obra ha sido realizada por el artista Ricardo González Gil en bronce y piedra negra de Markina. La familia se la encargó para honrar y recordar al patriarca de Bodegas Vivanco, del Museo Vivanco de la Cultura del Vino, de la Fundación y de todo el proyecto enológico Vivanco. Mide 2,20 metros, pesa unos 6.500 kilos y, con un par de copas y unos libros sobre una barrica, da la bienvenida a los visitantes con el lema del propio Pedro Vivanco: 'Devolver al vino lo que el vino nos ha dado'.

«Ha sido algo familiar e íntimo, por eso no realizamos ningún acto público de inauguración», justifica Santiago Vivanco, hijo del inmortalizado con la obra de arte y presidente de la Fundación y Experiencias Vivanco. A Ricardo González le pidieron que la escultura estuviera lista para el 29 de junio, que además supuso el decimocuarto aniversario de la apertura del museo. «Lo hablamos entre la familia y fue mi madre la más animada. Nosotros, mi hermano Rafael y yo, estábamos encantados. Así que hablamos con Ricardo y nos ocupamos del seguimiento», recuerda Santiago. En principio valoraron la posibilidad de un retrato o un bajorrelieve, pero finalmente se decantaron por una escultura a tamaño natural, aunque ha quedado una obra algo más grande.

«Es una manera de recordar y tener presente a mi padre», dice Santiago Vivanco

«Es una manera de recordar y tener presente a mi padre», declara Santiago. Y el material elegido, el bronce, es porque «no tiene fecha de caducidad, para que permanezca en el tiempo, queremos que nuestro padre esté allí muchos años y siga siendo una inspiración para nosotros».

Ricardo González habló mucho con Angelines Sáenz, madre de Rafael y Santiago y viuda de Pedro. Ella le mostró fotografías, vídeos, incluso la ropa y el calzado de su marido. Hasta el bolígrafo que siempre llevaba consigo. Así que un detalle que tuvo el artista fue grabar el nombre de ella, Angélica, en la alianza de la mano de la escultura. Ahora Pedro está allí, es una obra más del museo, la primera. «La gente lo recibe muy bien, algunos lo reconocen y los que no, leen la placa, pero la mayoría se fotografía con él, lo que nos hace una ilusión tremenda», confiesa Santiago.