Agotadas las entradas para la cata con D.Mateos

Mateo Ruiz, en la bodega original de su casa de Aldeanueva que está rehabilitando. :: L. R./
Mateo Ruiz, en la bodega original de su casa de Aldeanueva que está rehabilitando. :: L. R.

Mateo Ruiz presenta el jueves 12 de abril la colección de vinos de familia y las nuevas propuestas de Bodegas D. Mateos para el club de lomejordelvinoderioja.com (Plazas agotadas)

ALBERTO GIL

Con una tradición vitícola y elaboradora familiar que se remonta cientos de años atrás, Bodegas D. Mateos es uno de los últimos redescubrimientos de Rioja que ha sabido plasmar en sus vinos el carácter de una comarca de Rioja Baja, que históricamente ha servido de aprovisionamiento de uvas a muchas de las bodegas más conocidas de Rioja.

Mateo Ruiz, ingeniero agrónomo, está al frente de D. Mateos desde el año 2000, cuando la familia construyó la nueva bodega: «Hemos pasado por dos fases fundamentales, la primera de conocimiento y segmentación de nuestros propios viñedos, y la segunda, de pruebas y elaboración de nuestros vinos», explica el bodeguero. El resultado ha sido la puesta en el mercado de diferentes gamas, una más generalista, otra de varietales y la colección de vinos de familia La Mateo, con la que Mateo Ruiz se presenta el próximo día 12 (plazas agotadas) ante los aficionados del club de catas de lomejordelvinoderioja.com: «Lo que puedo asegurar es que no estamos ante vinos improvisados, sino con mucho trabajo detrás hasta que nos decidimos a ponerlos en el mercado».

BODEGAS D. MATEOS

La cita
El próximo jueves 12 de abril a las 20.30 en el hotel Gran Vía de Logroño.
Entradas
Hay 35 entradas (agotadas) y otras 10 (cinco dobles) que se repartirán por sorteo.
Los vinos de la cata
Navaldar 2015; Insolente Graciano 2016; La Mateo Tempranillo Blanco 2016; La Mateo Crianza 2014; La Mateo Reserva 2012 y La Mateo Garnacha Cepas Viejas 2015.

Bodegas D. Mateos cultiva cien hectáreas de viñedo con Aldeanueva como referencia, aunque Mateo Ruiz ha encontrado en la cara este de la Sierra de Yerga, entre esta localidad y Autol, el paisaje que fundamenta sus elaboraciones seleccionadas: «Pese a que hace una o dos décadas lo habitual era arrancar los viejos viñedos de garnachas, tempanillos y mazuelo nosotros decidimos mantenerlos y ahora estamos recogiendo los resultados de aquella apuesta».

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D. Mateos es una de las bodegas con mayor actividad vitícola de la región: fue pionera en los primeros ensayos de riego de España, en técnicas como el aclareo de racimos y otras de reducción de cosecha, y en las selecciones clonales de tempranillo blanco y graciano: «Me gusta el campo, la viña, y, de hecho, para este año la mitad de nuestra producción saldrá ya con certificado de 'residuo cero' en viñedos y en bodega».

La cata

Mateo Ruiz presentará seis vinos que cubren las tres gamas principales de la bodega. El primero será Navaldar 2015, un crianza de Rioja, aunque con una interpretación más moderna: «Hacemos un cupaje con tempranillo, graciano, garnacha y mazuelo, variedad esta última que marca mucho por la acidez». «Es un vino potente -avanza el bodeguero-, aunque agradable y pensado para la rotación en barra».

Insolente graciano 2016 es uno de los cuatro monovarietales que elabora D.Mateos con un objetivo claro: «Son vinos con los que pretendemos expresar el carácter de cada tipo de uva; frescos, con un ligero paso por barrica y, en el caso del graciano, con un intenso trabajo en bodega para conseguir unos taninos pulidos y redondos».

La colección La Mateo es la primera parte de los vinos de familia, dedicada a los antepasados paternos, aunque Mateo Ruiz trabaja ya con una segunda línea que rendirá homenaje a las mujeres, madre y abuela principalmente, que siempre estuvieron muy implicadas en la bodega: «Habrá que esperar todavía un poco...», señala entre risas el bodeguero. De momento, los cuatro vinos -todos ellos se probarán en la cata- han situado a D. Mateo entre las bodegas revelación: «Intentamos expresar el 'terroir' de nuestros mejores viñedos, pero también hay presencia de barricas de roble francés muy seleccionadas, en procedencias y tostados, y pensadas específicamente para cada vino».

La Mateo Tempranillo Blanco 2016 parte de viñedos con ya trece años de antigüedad -fue en su día una plantación experimental-, que Mateo Ruiz trabaja con fermentaciones y crianzas en diferentes maderas, incluso algo de roble americano, y con sus lías: «Es un vino gastronómico, que ha sorprendido mucho y ha tenido gran aceptación». La Mateo Crianza 2014 y La Mateo Reserva 2012 forman parte de la misma familia, aunque son diferentes: «Distintos viñedos y robles para diferentes conceptos; el primero es muy sabroso y con un tanino muy pulido, mientras que el reserva, con tempranillo, garnacha y mazuelo en proporciones importantes, es más 'Rioja' por su acidez y su aptitud de larga guarda».

Por último, La Mateo Garnacha Cepas Viejas es una explosión frutal: «Uno de esos vinos que dices 'hostia'..., qué pedazo de garnacha», describe el bodeguero. La cita, el próximo jueves 12 de abril a las 20.30 horas en el hotel Gran Vía, con 35 plazas para los primeros inscritos y, como novedad, con sorteo de diez plazas (cinco dobles).

 

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