Elena Pilo, en la bodega logroñesa. / JONATHAN HERREROS

«Se respira ya cierta normalidad y todo volverá a ser como antes en el enoturismo»

La bodega logroñesa prevé aumentar el 40% las visitas este año, si bien el turismo internacional y el congresual todavía no se han reactivado

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

La centenaria Bodegas Franco-Españolas ha convertido el enoturismo en uno de sus ejes estratégicos de negocio. Tras un 2020 frustrado por la pandemia y un 2021 muy condicionado, confía en aumentar el 40% el número de visitas este año con el regreso, entre otras cosas, de sus propuestas culturales. En todo caso, Elena Pilo, responsable de enoturismo, advierte de que «hasta que no se activen los flujos de turismo internacional ni se recupere el segmento MICE será difícil repetir los resultados de 2019, si bien es optimista y considera que «todo volverá a ser como antes en enoturismo».

– ¿Cómo está afectando la pandemia a las bodegas desde el punto de vista enoturístico?

– Muchas bodegas decidieron aparcar la actividad turística temporalmente. Quienes nos hemos mantenido en esta coyuntura, lo hemos hecho trabajando muy por debajo del umbral de la rentabilidad. 2021 se ha comportado razonablemente bien, pero, para la reactivación del internacional y del segmento MICE (negocios) aún falta. Estamos en el camino de la recuperación, pero el sacrificio ha sido enorme.

«La clave no es competir con Haro o Laguardia, sino si todos lo hacemos con Burdeos u Oporto»

LA ENÓPOLIS LOGROÑESA

– ¿Han tenido que afrontar muchas inversiones para adaptarse a las precauciones y recomendaciones sanitarias?

– En general no ha sido tanta las inversión en prevención. Sin embargo, los cambios constantes de normativa nos han obligado a adaptar nuestras experiencias en tiempo récord. Además las restricciones de aforo han reducido nuestra capacidad de acogida en un 60%. Por otro lado, se ha resentido mucho el desarrollo de nuestra agenda cultural.

– Estamos destinados a convivir con el COVID. ¿Nada volverá a ser como antes?

– Todo volverá a ser como antes y la última edición de FITUR así lo constata. El uso en interiores de la mascarilla se alargará, pero en términos generales, se respira ya mucha normalidad.

«El problema que existe de cooperación entre territorios debe resolverse de inmediato»

LAS RUTAS DEL VINO

– Franco-Españolas es una de las bodegas más visitadas. ¿Han recuperado las cifras de 2019?

– Éste será el año en el que consolidemos la recuperación del negocio turístico y prevemos un crecimiento del 40% con respecto al 2021. Sin embargo, hasta que no se activen los flujos de turismo internacional y se recupere el segmento MICE, será difícil repetir resultados. La línea de eventos y banquetes de la bodega, que tiene una dependencia importante del turismo congresual y corporativo, sigue muy resentida y va a tardar en remontar.

– ¿Cómo está el turismo internacional?

– Si la situación sanitaria es estable, la lógica es que el verano sea el punto de inflexión. El sector privado tiende el puente de la colaboración, pero corresponde a La Rioja Turismo y a los principales ayuntamientos construir conjuntamente campañas y acciones de promoción de destino de calado internacional. El vino es un tractor sensacional para atraer el turismo de calidad.

– La bodega se ha asociado con el resto de las de la capital dentro del proyecto Enópolis. ¿Puede ser Logroño una enópolis frente a Haro o Laguardia?

– Logroño necesitaba reordenar sus recursos enoturísticos para mejorar la diferenciación turística de la ciudad frente a otras capitales de interior. El proyecto Enópolis viene a marcar una hoja de ruta y el papel de la Asociación de Bodegas de Logroño es esencial como palanca de posicionamiento de destino. A partir de ahí, la cuestión que nos debemos plantear no es si Logroño puede competir frente a Haro o Laguardia. Sino si Logroño, junto a Haro y Laguardia, entre otros, puede competir con Burdeos, Oporto o Toscana. Y por supuesto que, uniendo esfuerzos, podemos ser tan competitivos como ellos.

– ¿Se trabaja en Rioja demasiado, por ejemplo en las rutas, cada uno por su lado?

– Las rutas han tenido un papel fundamental en la dinamización turística de su zona. Sin embargo, si queremos ganar relevancia internacional, se deben aunar esfuerzos. El problema que existe de cooperación entre territorios debe resolverse con urgencia. El programa 'Experiencias Turismo España', que se financia con fondos europeos, por ejemplo, brinda una oportunidad única para el desarrollo de proyectos interterritoriales. En este sentido, País Vasco y Castilla y León son nuestros aliados naturales y el vino puede ser un elemento identitario común. Desde el ámbito privado, ya existen iniciativas que ven en la cooperación entre territorios y agentes una oportunidad de crecimiento. Rumbowine.com, del Grupo Rioja, es el primer portal enoturístico que integra de forma directa la oferta de las principales bodegas de Rioja y en una segunda fase prevé crecer hacia otras zonas de proximidad.

– Franco Españolas llegó a recibir 60.000 visitas en 2019. ¿Hasta dónde se puede llegar?

– Las cifras de 2019 fueron extraordinarias. Tenemos margen de crecimiento en el laborable a través del turismo de MICE, pero el fin de semana no puede absorber mucho más. La bodega prevé inversiones importantes, remodelando instalaciones y adaptando las experiencias a las nuevas exigencias. Franco-Españolas hoy es un centro cultural de referencia. El teatro, el cine, la música y la moda seguirán llenando la agenda cultural riojana y la sostenibilidad y la digitalización serán los ejes de desarrollo. El retorno que obtenemos con el enoturismo desde el punto de vista de la comunicación y posicionamiento de nuestras marcas Bordón y Diamante es estratégico para nosotros.