«La revolución digital presenta grandes oportunidades a las bodegas»

Roberto García Torrente, director de Innovación Agroalimentaria de Cajamar. /L.R.
Roberto García Torrente, director de Innovación Agroalimentaria de Cajamar. / L.R.

Roberto García Torrente Director de Innovación Agroalimentaria de Cajamar

IÑAKI GARCÍALogroño

Roberto García Torrente, director de Innovación Agroalimentaria de Cajamar, intervendrá en una charla sobre transformación digital en la presente edición de Imaginext.

- ¿Qué oportunidades y ventajas ofrece a las bodegas ser partícipes de la revolución digital?

-La revolución digital está suponiendo un cambio en la sociedad, en general, y en las empresas. Permite disponer de nuevas herramientas y de nuevos modelos de gestión para realizar nuestras actividades de manera más eficiente y con un enfoque global. También para las bodegas presenta grandes posibilidades, ya que permite mejorar las operaciones que se realizan tanto en la viña como en la bodega. Optimizando el cultivo, vendimiando en el momento ideal de maduración de la uva y realizando todas las labores de vinificación controlando los parámetros se lograrán vinos de gran calidad. Y todo ello en un contexto de cambio climático que hará que el sector vitivinícola tenga que adaptarse. Las herramientas digitales van a permitir desarrollar nuevas técnicas de mercadotecnia, para analizar la evolución de los gustos y deseos de los consumidores y para dar a conocer nuestros productos en cualquier parte del mundo.

- Una denominación como Rioja, ¿necesita realmente adherirse a dicha revolución?

-Rioja es la denominación de origen de referencia en España y la que ha ido marcando el camino para facilitar la evolución y modernización del sector a nivel nacional. Partimos de un producto y de un saber hacer de reconocido prestigio internacional, y la innovación que está trayendo la digitalización va a permitir seguir mejorando y poniendo en valor el vino de la región en cualquier rincón del planeta. Además, hay que recordar que en torno al mundo del vino hay toda una industria auxiliar, mucha de ella con sede en La Rioja, que se va a beneficiar de esta innovación.

- Desde fuera se puede ver el del vino como un sector tradicional, ¿existen miedos a abrirse a la innovación?

-Existen tantos tipos de productos diferentes en torno al vino que es muy difícil generalizar. Poco tienen que ver los vinos de muy alta calidad, que basan sus cualidades en una materia prima obtenida en condiciones muy particulares y transformada posteriormente respetando unos principios muy exigentes, con otros vinos más jóvenes y frescos en los que están entrando técnicas de producción muy innovadoras. Estamos ante productos diferentes, pero que consideramos que pueden ser complementarios. Tanto por capacidad adquisitiva de los consumidores, como también por los gustos de los mismos. Si consideramos el caso del mercado español, probablemente la imagen tradicional del mundo de los vinos y las dificultades para entenderlos para la población más joven, ha provocado un fuerte descenso del consumo per cápita. Actualmente, España es uno de los países desarrollados donde menos vino consumimos. Y quizás para ir conquistando a nuevos consumidores tenemos que innovar en la forma de elaborar, presentar y comunicar.

- ¿Qué importancia tiene la investigación, terreno en el que Cajamar cuenta con una amplia trayectoria?

- En Cajamar siempre hemos apostado por la innovación como factor estratégico de competitividad. En el año 1975 creamos un centro de investigación para ayudar al desarrollo de nuevas tecnologías y para la evaluación y adaptación de aquellas que venían de fuera y que podían ayudar al desarrollo y la modernización del sector agrario. Además, nuestra fuerte implicación en la financiación de las empresas agroalimentarias nos ha permitido ver la evolución que han tenido. Y normalmente aquellas que más han crecido, que son más competitivas y que siguen planteándonos proyectos novedosos, son las que tienen la innovación en su ADN.

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- ¿Qué papel puede jugar en este proceso una entidad como Cajamar?

- La labor de experimentación, que iniciamos en 1975, se ha ido complementando con un servicio de estudios y publicaciones y con una escuela de formación empresarial. Con esta estructura específica, más la propia actividad financiera, ocupamos un lugar relevante en el sistema agroalimentario español. Somos conscientes de los cambios que se producen a nivel global, conocemos los casos de éxito de las empresas que mejor están respondiendo a los retos del mercado y mantenemos una estrecha relación con centros de investigación y de conocimiento de referencia a nivel nacional y mundial. Intentamos mezclar todos estos ingredientes para promover la innovación entre nuestros clientes, ofreciéndoles el apoyo técnico y financiero necesario para abordar nuevos proyectos.

- ¿Qué herramientas ofrecen a sus clientes para afrontar estos cambios?

- Desde hace unos años le estamos dedicando bastante interés y recursos al sector vitivinícola. Hemos realizado varias publicaciones, una de ellas fue premiada por la Organización Internacional del Vino y actualmente la cuestión que más nos ocupa es analizar las consecuencias que el cambio climático puede tener sobre el sector y qué debemos hacer para mitigarlas y adaptarnos. Hemos realizado trabajos para incorporar riegos de apoyo en la viña, que permitan mantener la producción sin perjudicar la calidad. Y acabamos de editar un libro en el que se analizan las distintas técnicas que se están aplicando, tanto en la fase de campo como en bodega, para seguir elaborando vinos de calidad en un contexto de previsible incremento de las temperaturas y de mayores incidencias climatológicas.