Rioja espera una añada que puede ser histórica

Isaac Muga comprueba los racimos en un viñedo Rioja Alta tras descargar producción. /Justo Rodríguez
Isaac Muga comprueba los racimos en un viñedo Rioja Alta tras descargar producción. / Justo Rodríguez

La viña presenta un aspecto inmejorable, con cantidad pero no excesiva y racimos de exposición | La DOCa podrá amparar un máximo potencial de 446 millones de kilos de uva y hasta otros 40 millones adicionales para el 'stock'

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

Después de varias cosechas de sufrimiento, Rioja afronta por fin una vendimia en la que, desde el punto de vista cualitativo, viene todo de cara, a la espera del mes más decisivo. Técnicos y bodegueros no dudan en afirmar que «la viña está ahora mismo de exposición», con equilibrio vegetativo, racimos sueltos, bayas pequeñas y sin necesidad de apenas tratamiento: «En 31 años jamás he visto una campaña sin apenas incidencias ni de mildiu ni de oídio y que lleguemos a la recta final con unas perspectivas sanitarias y de equilibrio tan buenas», señala el bodeguero e investigador Juan Carlos Sancha. «Las precipitaciones han sido escasas -continúa-, pero, a diferencia de cosechas anteriores, ha llovido cuando tenía que hacerlo, mientras que la integral térmica, pese a que ha habido episodios de calor importantes en el verano, es casi la de un año normal en el ciclo completo».

Así, se puede hablar de año seco pero con unas plantas muy equilibradas: «La helada tardía del 6 de mayo hizo daño en algunos viñedos, sobre todo de la Sonsierra, y también ha habido episodios de piedra, pero que han cicatrizado bien, por lo que en líneas generales estamos en una situación estupenda, aunque nos queda septiembre por delante». Sancha señala que «hay un poco de adelanto respecto al año pasado, pero podríamos decir que estamos en un ciclo normal». Respecto a la cantidad de uva, el bodeguero señala que «hay bastante más uva que en el 2017, el de la helada, pero también bastante menos que la pasada cosecha». «Si no llueve este mes puede incluso haber algún susto en la báscula porque el racimo y la baya son pequeños, pero nos queda septiembre por delante», insiste. Sancha señala que la situación por variedades es muy buena y especialmente para el tempranillo: «Los granos están sueltos, sin la compacidad de otras añadas, y eso es una garantía para afrontar posibles lluvias».

LAS CIFRAS

446
millones de kilos de uva podrán ampararse de máximo esta vendimia (101%), el 5,5% menos que 2018.
317
millones de litros de vino saldrían con las cifras máximas de amparo (101% en uva y 71% en bodega).
40
millones de kilos de uva adicionales, también máximos, podrían guardarse como 'stock' (hasta 110%).

Sequía grave en el centro-sur

José Hidalgo, consultor vitivinícola, confirma también las buenas perspectivas de Rioja: «El problema está de Burgos para abajo, donde hay mermas de hasta el 30 y el 40% de la cosecha por la sequía». «En Rioja -continúa-, estamos bien de kilos y muy buenas perspectivas de calidad, con un viña muy sana y sin rastro del mildiu del año pasado».

Hidalgo confirma que «si la cosa no se tuerce podemos tener una cosecha que esperamos desde hace tiempo». «La sanidad es extraordinaria -agrega- y la gente lo ha hecho bien con los tratamientos porque existía el riesgo del mildiu galopante del año pasado y no hay ni rastro». Respecto a la cantidad cree que, salvo casos excepcionales, no habrá problema para llegar al 101% de máximo amparado y destaca en líneas generales el equilibrio vegetativo de las plantas.

Isaac Muga, responsable de viticultor de bodegas Muga, confirma que «si la cosa no se desvía esto tiene muy buena pinta». «En las zonas afectadas por las heladas -explica-, en la Sonsierra, hay poca uva pero muy suelta, mientras que en otras zonas de Rioja Alta hay un poco más de desigualdad». «Es decir -continúa-, tenemos viñedos muy equilibrados y también otros con algo más de carga». En este sentido, Muga está estos días regulando producción (aclareo de racimos) en algunos viñedos: «Es un poco de 'cirugía' con el fin de que todo pueda madurar al mismo ritmo», explica el técnico.

En cuanto a plazos, a falta del trascendental mes de septiembre, Isaac Muga señala que «estamos en un ciclo normal, de los que vendimiamos en Haro por el Pilar, aunque en el caso del blanco sí hay diferencias según las variedades». «Enseguida -agrega- comenzaremos a cortar los chardonnays para Cava, luego también tempranillo blanco, pero tenemos viuras más atrasadas que probablemente no entren en bodega hasta finales de septiembre».

Muga aventura que «si todo va bien, incluso si llueve aunque no demasiado ni a grandes golpes, podemos tener una cosecha de gran calidad y equilibrada y, además, una vendimia larga y escalonada que nos permitirá trabajar bien el campo para seleccionar las entradas».

Cantidades

Para esta campaña hay 65.739 hectáreas productivas, de las que 500 son de segundo año (producción al 50%), según los datos facilitados por el Consejo Regulador: 59.766 tintas y 5.973 blancas. Así las cosas, el potencial productivo amparable máximo de la vendimia sería de 446 millones de kilos (101% de rendimiento), aunque otros 40 millones de kilos de uva podrían guardarse si se agotara íntegramente el 'stock' (9% adicional). Ello daría lugar a un máximo de 317 millones de litros amparados (101/71%) con las normas de vendimia aprobadas.