Rioja sin fronteras

Isaac Muga, Diego Pinilla, Guillermo Aranzábal, Juan Antonio Leza y Agustín Santolaya. :: L. R./
Isaac Muga, Diego Pinilla, Guillermo Aranzábal, Juan Antonio Leza y Agustín Santolaya. :: L. R.

El Barrio de La Estación de Haro da el salto a Nueva York para 'vender' destino y las elaboraciones históricas y actuales de Rioja

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

Hay 6.000 kilómetros de distancia desde el apeadero del ferrocarril de Haro hasta la 'High Line' de Manhattan, una antigua vía de ferrocarril hoy rehabilitada para el tránsito peatonal, donde cinco bodegas de Haro protagonizaron ayer por la tarde [noche en España] la primera experiencia internacional de La Cata del Barrio de La Estación ('Rioja Railway Wine Experience').

Una apuesta mayúscula de cinco bodegas riojanas que buscan la complicidad de uno de los mercados más atractivos del mundo para 'vender' no sólo sus vinos, sino también un destino enoturístico caracterizado por la mayor concentración de bodegas centenarias del mundo: «Sí, el escenario elegido es un guiño a lo que ha supuesto el ferrocarril para nuestras bodegas, y para la propia Rioja en general, en un paisaje además maravilloso como este viejo trayecto ferroviario, que hoy es uno de los lugares más visitados de Nueva York», explica Manuel Muga, vicepresidente de la Asociación del Barrio de la Estación. «Hemos conseguido -continúa- consolidar un gran evento a nivel nacional y, tras la última edición, nos planteamos internacionalizarlo; aunque Nueva York es una apuesta arriesgada, porque todo el mundo quiere estar en las cartas de sus restaurantes, es un sitio donde Rioja debe asentarse».

El master of wine español Pedro Ballesteros acompañó de nuevo a las bodegas del barrio con dos master class sobre el pasado, presente y futuro: «Ha estado sensacional -explica Manuel Muga-, presentando con los bodegueros vinos de las décadas de los 70, 80, 90 y 2000 en una primera cata y, luego, vinos actuales y otros que todavía están en barrica y que saldrán en el futuro».

LAS FRASES Manuel Muga 'Rioja Railway Wine Experience' «El Barrio de la Estación es una 'marca' en sí misma, aunque cada bodega tiene su personalidad» «La elegancia del tempranillo y la diversidad son dos grandes factores diferenciales de Rioja»

Vinos finos

En este sentido, Manuel Muga señala que uno de los grandes valores diferenciales de Rioja, con Barolo y muy pocas zonas más del mundo que siguen trabajando este tipo de enología, es la capacidad de criar vinos en bodega durante diez años antes de salir al mercado: «El consumidor norteamericano -indica- aprecia los vinos elegantes y para nosotros ha sido estupendo poder contar cómo los elaboramos». El bodeguero tiene claro que «la elegancia del tempranillo y la diversidad» son dos de los grandes factores diferenciales de Rioja: «Somos sólo cinco bodegas, Roda, La Rioja Alta, Gómez Cruzado, Bilbaínas y Muga, pero con una extraordinaria paleta de vinos, desde los más clásicos a otros mas actuales con potencia y estructura, con el tempranillo como base y la elegancia como factor diferencial».

Es decir, un sello propio que los bodegueros aspiran a convertir en 'marca': «Sí, el Barrio de la Estación es una 'marca' en sí misma, porque, aunque cada bodega tiene su propia personalidad, filosofía y diferentes vinos, hay un patrón, un denominador común, con el que podemos trabajar juntos». Así, Manuel Muga tiene claro que «cada uno por su cuenta tiene su tirón porque somos todos marcas respetadas, pero el conjunto suma mucho más..., y es lo que estamos demostrando con la Cata del Barrio de La Estación y esta primera edición de esta 'Railway Experience'». En todo caso, el bodeguero insiste en que «la personalidad de cada bodega ni se va a perder ni se puede perder», máxima que hace extensible al conjunto de Rioja: «Ésta -dice al periodista- es una reflexión mía, personal a tu pregunta pero, aunque no hay que perder de vista las tendencias de mercado, en Rioja tenemos suficientes opciones dentro de la denominación, con suelos, variedades, microclimas... para mantener una personalidad y una filosofía que siempre debería estar ahí, diga lo que diga la crítica».

El bodeguero considera que el mensaje ha calado y, aunque dominan en el mercado norteamericano las variedades francesas e internacionales, cree que también hay espacio para los «buenos Riojas»: «El 75% del consumo en Estados Unidos, siendo un país productor, es de vinos locales, pero el 25% es internacional y eso es una oportunidad».

La 'Rioja Railway Wine Experience' comenzó el martes por la noche con una cena entre los bodegueros y prensa especializada neoyorkina, pero el gran día fue ayer, con las master class de Pedro Ballesteros; dos eventos exclusivos, para profesionales y para prensa; y un tercero para público 'gourmet', en total más de 700 personas: «Había gente que ya conoce Rioja, junto con otros abiertos a conocerla, pero todos han tenido ocasión de probar los mejores vinos de nuestras bodegas y creo que hemos cumplido los objetivos», concluye.