Imagen de un pleno anterior del Consejo Regulador, con el presidente, Fernando Ezquerro, arriba a la izquierda. / Justo Rodríguez

Rioja no plantará viña en 2022 y subordina el crecimiento futuro a las ventas y los precios

El sector negociará el año próximo una fórmula con parámetros objetivos que determinará si es necesario plantar y en qué cantidades

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

La Denominación de Origen Calificada (DOC) Rioja no autorizará tampoco nuevas plantaciones para la campaña próxima -están 'congeladas' desde 2019, incluso antes de la pandemia- y, a partir de 2023, esta decisión quedará subordinada al comportamiento de las ventas y de los precios de la uva y el vino, es decir, de la rentabilidad de ambos sectores. El acuerdo alcanzado, del que se descolgaron las organizaciones alavesas de Araex y UAGA, con la abstención también de UAGR, ABRA y UPA -esta última no vota al estar en juicio por no reconocer las pasadas elecciones-, sí deja abierta la puerta por tanto a nuevos crecimientos vegetales en el futuro, pero no es un cheque en blanco: «Creo que es un pacto muy positivo para el futuro de Rioja, que además ha logrado reunir un importante consenso con el 95% de los votos a favor, y que nos permitirá planificar de forma ordenada la denominación de origen», explica Íñigo Torres, gerente del Grupo Rioja, la organización mayoritaria de bodegas.

La idea es seguir la hoja de ruta marcada por el Plan Estratégico, que igualmente contempla incrementos paulatinos de la superficie pero justificados por factores objetivos que garanticen el equilibrio, junto con la limitación de los rendimientos de producción al 100%: «Ambas cuestiones, crecer en masa vegetal si es preciso y no abusar de los rendimientos, son una apuesta importante por la mejora de la calidad de nuestros vinos, algo que tenemos que hacer si queremos vender más caro», continúa Torres.

El plan de Grupo Rioja pretende trabajar también con escenarios de producción no superiores al 100% de rendimiento

La fórmula

El acuerdo prevé encargar a una consultoría externa un estudio para determinar la fórmula de crecimiento de acuerdo con parámetros objetivos de ventas (ratio) y también de precios, de forma que no haya que negociar cada año, o cada trienio, la cantidad de hectáreas, en un 'juego' en el que el sector productor participaba hasta ahora en inferioridad.

En este sentido, tal y como determina la reglamentación europea, si antes del 31 de octubre, las denominaciones de origen no aportan, en el caso de Rioja al Ministerio como administración tutelante, un acuerdo de limitación de plantaciones no habría restricciones a hincar viñas y, sobre todo, a las replantaciones, es decir, al traslado de derechos de otras regiones vitícolas.

En este contexto, el Grupo Rioja tenía capacidad de vetar cualquier intento de contención por parte del sector productor, mientras que a partir de ahora la clave estará en la negociación de esta fórmula y en qué parámetros se fijaran los umbrales para los incrementos de masa vegetal futura. Pese al apoyo mayoritario, no todas las organizaciones estuvieron de acuerdo. Roberto Salinas, vocal de la UAGR, justificó la abstención de su grupo en que «no tocaba hablar de plantaciones, sino de paralizarlas y, sin entrar a valorar el propio acuerdo ni la cuestión de la rentabilidad y de la ratio, nosotros creemos que no era el momento».

Suelos aptos para nuevas plantaciones y control de producciones excesivas

El acuerdo alcanzado ayer retoma además una vieja demanda de limitar los suelos para nuevas plantaciones a aquellos de fertilidad limitada y aptos para la viña. El Consejo encargó un estudio al Instituto de las Ciencias de la Vid y el Vino (ICVV) para estudiar qué es un suelo apto y se aplicará a las nuevas plantaciones. Asimismo, el acuerdo prevé intensificar los controles en las parcelas con rendimientos de producción excesiva sobre el pliego de condiciones (más del 125%): «La idea principal mejorar la calidad de nuestros vinos», insiste Íñigo Torres, gerente del Grupo Rioja.