Rioja sigue esperando un 'cosechón' pese a la piedra y a los daños de mildiu y oídio

Daños en Sorzano, en la tormenta del domingo 15 :: /Justo Rodriguez
Daños en Sorzano, en la tormenta del domingo 15 :: / Justo Rodriguez

La campaña, cara y laboriosa por los tratamientos, avanza y entra en el periodo clave que determinará la calidad de la uva

ALBERTO GILLogroño

El cambio climático parece querer demostrar a los viticultores que ha venido para quedarse. De la abundancia (2016) a la escasez (2107) y de la habitual tranquilidad de julio al mes más tormentoso y pasado por agua de las últimas décadas. De momento, ni los episodios de piedra, que han provocado partes en unas 7.500 hectáreas de diversa consideración, ni la aparición de focos de mildiu y oídio, que los hay, hacen peligrar el 'cosechón' esperado, según, al menos, las impresiones de los técnicos.

La Rioja Baja. Es la subzona más avanzada con las primeros cambios de color del envero en las zonas más tempranas de Alfaro o Aldeanueva. David Bastida, de Bodegas Ortega Ezquerro (Tudelilla), apunta que «hay bastante uva, ya que, aunque ha caído piedra en algunas zonas lo ha hecho también con agua, con lo que los daños no han sido de especial consideración». Bastida señala que el oídio y el mildiu han aparecido, pero los tratamientos que se han aplicado han minimizado su afección: «Hay buenas perspectivas de precios para la uva, como las hubo también el año pasado, y por tanto la gente ha estado muy encima». «Aquí hemos tenido también mucha más agua de lo normal -continúa-, pero tampoco ha habido demasiados problemas para entrar en las viñas para hacer los tratamientos, por lo que podemos hablar de tranquilidad de momento, a la espera de los meses más determinantes».

La Rioja Alta. De nuevo es la comarca más afectada, ahora por los episodios de piedra, especialmente en la zona del Najerilla y también en el Iregua y algunas extensiones hacia el Leza. Juan Carlos Sancha, Baños de Río Tobía, considera, en cualquier caso, que «los daños son relativamente parciales, por lo que no creo que el volumen general de la campaña se vea afectado». Sancha señala que con todo el agua que ha caído y las incidencias de las tormentas «no podemos quejarnos porque las cosas están mucho mejor de lo que cabía esperar». «Por supuesto -continúa-, la piedra se ceba con quien le pilla y es una desgracia, pero hay mucha carga en las viñas y mucha humedad en el suelo». Respecto a la evolución del viñedo, apunta un ligero retraso de una semana en su zona, aunque más de 20 días respecto al temprano año pasado: «Aquí vendimiamos habitualmente por el Pilar -explica- y supongo que estaremos en la faena para dichas fechas; la climatología, especialmente la de septiembre, va a ser clave para la calidad de la uva». Sancha señala que el viticultor riojano mantiene habitualmente a raya el oídio, pero este año la humedad ha provocado la aparición de mildiu, aunque se ha controlado «bastante bien».

Rioja Alavesa. En la misma línea, Antonio Remesal, técnico de la Casa del Vino de Laguardia, apunta a que «es una campaña difícil y cara». «Hablamos -continúa- del doble o triple de gasto en tratamientos y, de momento, podemos felicitarnos por cómo están las cosas para lo que podía haber sido». Remesal aclara que ha habido pocos episodios de piedra en Rioja Alavesa, con daños en Leza y Navaridas del pasado 30 de junio, y menores en Oyón, Moreda y Yécora, el pasado domingo: «El mayor riesgo son los hongos y es que tenemos todos los boletos comprados..., pero de momento los tratamientos han funcionado y aunque la viña está 'fea' por el agua y las dificultades incluso para labrar, la clave para la calidad estará en septiembre». Respecto a cantidad, el ingeniero agrónomo apunta que «hay mucha uva, hasta para llegar al 118% porque en Rioja casi siempre salen los grandes números».

 

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