Nueva nave de vinificación de Bodegas Roda. / L. R.

Roda: cuestión de equilibrio

La bodega de Haro presenta nuevas añadas, una ampliación y un pionero sistema de autoabastecimiento de energía termosolar

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Bodegas Roda presentó ayer una nueva ampliación de la bodega del Barrio de la Estación de Haro. Además de la acomodación del magnífico rincón enoturísco sobre el río Ebro, al que se accede tras atravesar un calado histórico más que centenario, Roda ha construido un nueva nave de tinas de madera para vinificaciones más reducidas, y ha renovado todo el sistema energético.

Pionera desde su creación en 1987 en la investigación vitícola y en la recuperación de familias de viejos tempranillos, Roda ha adaptado la tecnología termosolar para producir agua caliente para la climatización de la bodega.

  • RODA I 2016

  • La cosecha: 6.485 kilos por hectárea de media en Roda, en un año fresco y, aunque seco, con lluvia en primavera.

  • El vino: tempranillo y graciano criado 16 meses en barrica y 40 meses en botella. Precio: 45€.

  • RODA 2017

  • La cosecha: 1.525 kilos/ha de media en Roda, en un año marcado por la helada y por la sequía.

  • El vino: tempranillo, graciano y garnacha criado durante 14 meses en barrica y 30 en botella. Precio: 25€.

Es un sistema de autoabastecimiento energético mediante tubos de vacío que aprovechan la energía solar para calentar agua y que, dentro de un circuito cerrado, son capaces de regular el calor o de enfriar la temperatura al «servicio del vino»: «Es una altísima tecnología con energía renovable al 100%», explicó Agustín Santolaya, gerente de la bodega.

Roda, que ya fue precursora en la instalación de suelos radiantes y enfriantes es su nave de fermentación en barrica, ahora da un paso más con «una tecnología del siglo XXI y totalmente limpia».

Nuevas añadas de Roda

Agustín Santolaya acompañó la presentación con la cata en primicia de las dos nuevas añadas de sus dos vinos principales: Roda I de 2016 y Roda 2017, dos cosechas «antagónicas» de una bodega que, desde su origen, respeta al máximo el concepto de 'añada': «En Roda nunca hemos mezclado una gota de un vino de otra cosecha –la legislación permite hasta un 15%– para respetar al máximo la naturaleza», aclaró Santolaya. Ello implica bregar a las 'duras', como en la cosecha del2017 –muy difícil por la gran helada de primavera y con mucha sequía en verano–, y a las 'maduras', como en la de 2016, aun siendo seco con una muy buena pluviometría en floración y abundancia en cantidad y calidad.

El resultado, dos grandes vinos muy distintos, por el propio concepto Roda –Roda I de viñedos con fruta negra y profunda y Roda con fruta más roja y, en este caso, más concentrada por el propio ciclo–, pero ambos con sello de Roda: la elegancia y el tanino amable. Cuestión de equilibrio y de respeto, en los vinos y en su elaboración.