Diez razones por las que se vende menos Rioja

Diez razones por las que se vende menos Rioja

«Sí estamos en el comienzo de una crisis, pero Rioja ha demostrado históricamente capacidad para salir de todas»

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

Está en su derecho de pensar que quien firma estas líneas pretende descubrir la penicilina en el sigo XXI, pero sepa, para mi descargo, que es un encargo de mi jefe. Si estas reflexiones fueran escritas en papel podría leerlas o simplemente hacerse un gorro con ellas, aunque, como es en una versión digital, olvídese de la segunda opción:

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No estamos de moda

Son ya muchos años escuchando lo de la 'riojitis' en casi todo el país. Cada región española elabora sus propios vinos y, como es lógico, tira cada vez más el consumo local. Además, hay una nueva generación de viticultores y enólogos rescatando viñedos históricos, con inversiones en tecnología y elaboración, que están haciendo grandes vinos que para, prescriptores y consumidores avanzados, son hoy punta de lanza.

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El asunto de la madera

Rioja presume, y ahí están las cifras, del mayor parque de barricas del mundo (cerca del millón y medio). Sin embargo, y esto no es nuevo, hace años ya que el gusto a madera ha dejado de estar de moda. Está claro que, pese a la tendencia del vino artesanal, al regreso al pasado, a las ánforas de barro, la barrica sigue siendo, y será, clave para la elaboración de grandes vinos. Pero habría que ver de ese casi millón y medio de envases de roble cuántas realmente aportan complejidad al vino y con cuántas habría que hacer leña.

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La otra madera

La del viñedo, es la olvidada. Aquí hay para todos. Para una normativa europea, nacional y regional que subvenciona el arranque y las concentraciones parcelarias que están destrozando el patrimonio de viñedos viejos. Leña también para el viticultor que los arranca, pero, sobre todo, para la bodega que, salvo rara excepción, ni ha compensado ni compensa económicamente la merma de rendimientos y de mayor trabajo que supone el viñedo viejo.

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El viaje hacia los viñedos singulares y hacia el origen

Diré el 'pecado' pero no el 'pecador'. No hace mucho un responsable de exportación de una gran bodega, que precisamente hace vino de 'blend', mezcla de variedades y diferentes terruños, me dijo: «Al de Artadi debería darle el premio 'Prestigio Rioja'; con su portazo ha hecho que por fin se hayan puesto las pilas y, aunque tarde, empezar a ofrecer otros tipos de Rioja». Aunque el camino iniciado tiene defectos, desde dentro no hacemos más que darnos palos a nosotros mismos: que si los que están apuntados no son viñedos singulares, que si yo no me apunto porque no voy a ir con éste a mi lado... Hay mejoras que hacer, por supuesto, y la más urgente es la que dice que para etiquetar vino de pueblo la bodega tiene que estar obligatoriamente en el mismo municipio. Si se quiere valorar el viñedo habrá que atender al viñedo y no a la bodega. En todo caso, yo me quedo con la reflexión de don Manuel Ruiz Hernández: «Los viñedos singulares son una oportunidad para que las familias puedan volver a vivir con cinco hectáreas de viñedo».

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Rioja no es la 'Rioja' de hace una década

Muchas cosas han cambiado en los últimos diez años, pero hay un factor determinante que ha modificado considerablemente el 'negocio'. En el año 2008 los tribunales tumbaron la exclusividad de marca. Es decir, hasta entonces las bodegas sólo podían operar con una marca exclusiva para Rioja y desde aquella sentencia pueden hacerlo con una misma marca aquí y en otras DOPs e incluso en diferentes categorías de vinos. Ello ha provocado nuevas inversiones desde Rioja en otras zonas y, al mismo tiempo, el desembarco de grandes grupos en Rioja con los facilidades además de los embotellados por/para. La realidad es que los huevos de muchas empresas, que antes estaban puestos casi únicamente en Rioja, ahora están en muchas cestas.

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El crecimiento

Rioja casi ha duplicado su superficie de cultivo, bien es cierto que también lo ha hecho con las ventas, desde el año 2000 a la actualidad. Una historia de éxito porque el reparto social del viñedo, más allá de algunos claros desajustes incluso territoriales, ha generado riqueza, aunque hay un factor que casi pasa desapercibido. El precio de la uva es prácticamente el mismo y el de la botella de vino, también. Es decir, hemos crecido para vender más pero no mejor. Competir en volumen, con otras zonas además libres de ataduras en los rendimientos de producción, genera problemas a largo plazo.

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Los rendimientos

Rioja sería imbatible con 6.500 kilos de producción reales, me dijo un día Agustín Santolaya, director general de Bodegas Roda. Y lo comparto. Lo que no puede ser es que, para no elevar los precios de la uva, se abra el grifo del rendimiento en campo y en bodega a la primera de cambio. No voy a hablar del tema de 'compensaciones de cartillas', pero cuando se elevan los rendimientos al 120% la calidad no es la misma.

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La calidad de los vinos:

No seré yo quien diga que los vinos de ahora son peores a los de hace 30 ó 40 años porque es mentira. La tecnología, la formación, el interés... ayuda, y mucho, pero sí creo que las uvas son peores. Cuando hablas a 'calzón quitado' con gente del sector reconocen que hay 25/30 millones de litros de vino de calidad más bien justita que se venden a precios muy bajos, en grandes lineales, con segundas, terceras o cuartas marcas -cuando no por/paras-, que tiran para abajo del resto. Nadie dice que tengan que desaparecer porque son una realidad, pero sí que habría que exigir unos estándares mínimos (¿control en puntos de venta y analítica?) o, cuando menos, comenzar a hacer una segmentación y división clara en las etiquetas. No puede haber un reserva a tres 'pavos' en un lineal europeo, que no cubre ni los costes de producción, con otros a 15 ó 20 euros y la misma etiqueta.

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La imagen de Rioja

Que por muchos motivos se ha deteriorado es una evidencia. Ahora mismo en la hostelería española hay un 'tope' para un crianza de Rioja y, cuando intentas vender un vino más trabajado en el viñedo y en bodega, con buenas barricas por ejemplo, chocas con esos 'riojillas' que, también, mucho desalmado hostelero compra para sacar más del doble por cada botella y no está dispuesto a renunciar al 'negocio'

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La diferenciación

Ya la he nombrado, pero más allá de los viñedos singulares, creo que la diferenciación por calidades es necesaria. A mi juicio, hay que ponerse 'duro', con rendimientos y con exigencias mínimas de producción. Eso no significan arranques porque nadie sobra en Rioja, pero como propone mi amigo Antonio Remesal ¿por qué no una clasificación de oro, plata y bronce?: Desde grandes vinos, a vinos de gran calidad y otros también para consumo más diario, incluso con el temido 'bag in box' o las virutas de roble y, también, diferentes rendimientos. Pero, todo bien clarito en la etiqueta.

Como conclusión, lamento si doy la sensación de ser un cenizo. Creo que sí estamos en el comienzo de una crisis, pero Rioja ha demostrado históricamente capacidad para salir de todas. Se están haciendo mejores vinos que nunca y hay una pequeña revolución emergente de jóvenes elaboradores, formados y preparados, que van a dar mucho que hablar. Seguimos teniendo grandes viñedos y una diversidad extraordinaria. Sólo hay que empezar a aclarar las cosas.