El tapón de corcho

Manuel Ruiz Hernández
MANUEL RUIZ HERNÁNDEZ

El tapón de corcho se utiliza desde el siglo XVIII para obturar las botellas de vino.

Al comprar tapones debe hacerse un control de calidad al llegar a la bodega. El tapón debe cerrar bien la botella y no ceder gustos al vino. Esto para todo tipo de vinos, pero además para blancos y rosados debe no contener levaduras.

Lo tapones suelen ser de longitudes diferentes. Los más frecuentes son de 44 milímetros, pero también los hay de 39 y de 49 milímetros. Si son muy densos o de muy baja densidad, cierran mal.

El control de densidad se hace por peso. Si utilizamos una balanza simple, de cocina, con precisión de hasta un gramo, procedemos pensando diez tapones. Si son de 30 milímetros de longitud, el peso de los diez tapones será entre 25 y 34 gramos.

Si son de 44 milímetros de longitud, el peso será entre 28 y 38 gramos. Y si se trata de 49 milímetros de longitud, el peso de los diez tapones deberá estar comprendido entre 31 y 42 gramos.

Ya conocemos el peso que es su capacidad de cierre de la botella. Ahora vamos a expresar si hay ausencia de gustos extraños (el tristemente famoso TCA). Para ello se cortan transversalmente 10 tapones y se toma solo la mitad de cada uno. Seguidamente se trituran en una picadora de cocina. Y el serrín se pone en un vaso con un cuarto de litro de vino. En otro vaso queda otro cuarto de litro como testigo. Se tapan y a las 24 horas se cata el vino de ambos vasos. (el de serrín, filtrado por un colador metálico). Deben saber bien los dos. Si hubiera TCA en los tapones, ya se detectaría en esta cata. No es preciso tener reactivo TCA como referencia pues, aunque se trata de 20 centilitros, plantea muchos problemas en bodega.

Y si los tapones son para embotellado de blanco o rosado, deben ser estériles (exentos de levadura). Este debe ser un requerimiento al hacer la compra de los tapones.