El moderador, Carlos Santamaría; Sana Khouja, de Zeena; Álvaro Monzón, de DeuSens; y Elvira Zaldívar, de Excell Ibérica. /juan marín

El moderador, Carlos Santamaría; Sana Khouja, de Zeena; Álvaro Monzón, de DeuSens; y Elvira Zaldívar, de Excell Ibérica. / juan marín

Objetivo: acercar el vino a los jóvenes 

La sostenibilidad y la tecnología, las claves para acercar el vino al público joven

Nuria Alonso
NURIA ALONSO Logroño

La sostenibilidad como apuesta para acercarse a los nuevos consumidores es un reto que no se puede soslayar en el mercado del vino. Y la mejor manera de acercarse al público joven es hacer uso de la tecnología. Es una de las conclusiones de la mesa redonda 'Tecnología e innovación. Retos y oportunidades para la digitalización del sector vitvinícola a través de proyectos sostenibles', de la VIII Jornadas Imaginext Rioja, que se han celebrado este miércoles en el restaurante Delicatto. Sana Khouja, CEO y fundadora de Zeena; Álvaro Monzón, CEO y confundador de DeuSens; y Elvira Zaldívar, directora de Calidad e I+D de Laboratorios Excell Ibérica han protagonizado la primera mesa redonda de la jornada.

Las nuevas maneras de acercarse al público joven han centrado las ponencias de los tres participantes, que han coincidido en que los jóvenes siguen siendo reacios a consumir vino, por desconocimiento o por vergüenza en muchos casos.

Así, por ejemplo, Álvaro Monzón ha relatado la importancia de contar bien la historia de la elaboración del vino, foco principal de la actividad de su empresa, DeuSens, una start up centrada en la realidad aumentada y virtual aplicada a empresas y productores vinícolas. «Hemos detectado que la tremenda pasión de los productores no llega al cliente y nosotros trabajamos en contar esa pasión más eficazmente», ha destacado para continuar que esa es una manera de «diferenciarnos». «Contamos hiperexperiencias», ha explicado Monzón mencionando ejemplos, como visitas virtuales a bodegas, catas exclusivas y experiencias diferenciadoras.

El testimonio de Khouja ha resultado de lo más revelador. Su compañía, Zeena, se dedica al packaging de vino en lata, una rareza que va ganando adeptos y que ha supuesto una revolución en muchos sentidos. Khouja ha detallado que el proceso hasta enlatar vino español fue largo porque apenas se sabía nada: «Sabemos qué le pasa al vino en contacto con el cristal de la botella, con la madera de la barrica, con el corcho del tapón, pero no sabíamos qué le ocurría en contacto con el aluminio de la lata». Y resultó que no le pasaba prácticamente nada. Una tesis que compartió Elvira Zaldívar, de Laboratorios Excell, que detalló que los estudios que han realizado con diversos envoltorios («Le hemos hecho mil perrerías al vino para ver cómo se comporta», bromeaba Zaldívar) han concluido que la lata «no provoca alteraciones en el vino, no cede partículas y a nivel aromático aguanta muy bien». Zaldívar, por su parte, ha insistido en que la filosofía de Laboratorios Excell Ibérica «ha sido ayudar al sector enólogico mediante la tecnificación, mediante la mejora continua». «Ha habido una revolución microbiológica, pero también desde la parte del 'packaging'», indicaba Zaldívar.

Por su parte, Monzón, de DeuSens, ha remarcado la utilidad del QR como herramienta para mejorar las experiencias vinícolas: «El objetivo no es sustituir la visita a la bodega, sino animar a que esa visita se produzca». «Si no comunicas bien, no existes, sobre todo en un sector tan atomizado», ha abundado. Monzón ha señalado el especial momento de cambio que vive el mundo del vino: «Está todo por hacer y estamos en un momento muy divertdio; en el mundo del vino, todo es nuevo y tiene mucho recorrido».

Por eso, Monzón remarca la importancia de que el sector «se centre en el consumidor actual y también en el del futuro». «No hay que sustituir lo tradicional pero sí hay un nuevo perfil que le gusta las tecnologías y hay que aprender a comunicarse con él», ha concluido.

Por su parte, Sana ha destacado que «las tendencias del consumo está cambiando y la pandemia ha acelerado mucho este proceso; el mercado está muy abierto a los cambios».

Por último, Zaldívar ha comentado que «todo está cambiando y la sostenibilidad es una obligación y una necesidad, también por lo que le vamos a dejar a las nuevas generaciones». Por eso, ha apostado por «servirnos de la tecnología para mejorar el sector de la mano de la sostenibilidad». «La tradición no está reñida con la tecnología y hemos de aprovecharla», ha concluido.

«El vino en lata es cómodo, se puede consumir en cualquier sitio»

Cada vez es más habitual encontrarse con envases que superan a los embalajes tradicionales para innovar en pos de la comodidad del consumidor. Ese fin es el que persigue Zeena, la compañía que dirige Sana Khouja, que se dedica a enlatar vino.

En un sector apegado a la tradición, Zeena intenta revolucionar el mercado con un envase, la lata, más propio de refrescos y cervezas que de vinos reposados.

Cuenta la fundadora de la compañía que su pretensión nació cuando descubrió el vino en lata en Estados Unidos. «Me quedé loca y empecé a investigar, pero no sabíamos nada», indica. «La ingeniería fue tremenda, pero descubrimos que el aluminio apenas afecta a la calidad del vino», relata esta emprendedora, que añade que la principal ventaja es que se puede consumir en cualquier sitio, sin necesidad de la parafernalia de la botella, la necesidad del abridor... También tiene sus desventajas, pues el envase (en realidad, la película que protege el vino en su interior) caduca y se deteriora a los 18 meses. Aunque siguen investigando para alargar este plazo.

También cuentan con el rechazo de determinados tipos de clientes, reacios a la innovación en el consumo. Y contra eso se enfrenta la empresa porque, como señala Khouda, hay muchos consumidores que ya aprecian no verse obligados a abrir toda una botella para tomarse un vino cuando están solos, por ejemplo.

De momento, Zeena trabaja para que el vino en lata llegue poco a poco a los lineales de los supermercados , aunque ya está disponible en muchas cadenas hoteleras y zonas vacacionales.