Tipicidad frente a diversidad

Los vinos, para ser etiquetados como Rioja y disfrutar de sus derechos, deben superar un proceso de calificación. :: r.d./
Los vinos, para ser etiquetados como Rioja y disfrutar de sus derechos, deben superar un proceso de calificación. :: r.d.

La experiencia aconseja cambiar los esquemas de calificación de los vinos en DOCa Rioja | Bodegas que elaboran de forma distinta a los patrones habituales sufren cada año descalificaciones de vinos por una mal entendida 'tipicidad'

ANTONIO REMESAL VILLARLOGROÑO.

Las puertas de una famosa bodega de Haro permanecieron cerradas durante muchos años para el equipo 'Parker', ya que, al parecer, no era capaz de entender unos vinos con un perfil distinto a los que se comercializan mayoritariamente en Rioja. No sabemos si porque los que cataban estos vinos no valoraban otra cosa que no fueran el prototipo en boga: vinos tintos 'tinta china', densos, con mucho color y estructura y aromas frutales y con madera preferiblemente francesa, y vinos blancos de aromas y sabor intensos y sin rastros de oxidación o madera vieja. O, porque fieles al dicho de «el pan cambiado, el vino acostumbrado», estos vinos no encajaban en sus gustos. La cosa es que los actuales catadores 'Parker', capitaneados por su responsable para España, Luis Gutierrez, han sido capaces, por fin, de entender los vinos de esta bodega, que, por otra parte lleva 150 años fiel a su origen y estilo, para situarlos entre los que alcanzan mayores puntuaciones.

Los prescriptores actuales no solo se atreven con elaboraciones que nada tienen que ver con el estereotipo al que estamos acostumbrados, sino que, con afán descubridor casi propio de un arqueólogo, recorren las zonas vitícolas mostrando a los aficionados vinos que, si no fuera por ellos, se estarían vendiendo por ahí sin pena ni gloria para, una vez incluidos en sus listas, crecer exponencialmente su cotización.

Y he aquí el porqué de este artículo: la dificultad, en algunos casos imposibilidad, de algunos bodegueros de pasar el control de calificación de ciertos vinos que, por recurrir a métodos de elaboración novedosos en Rioja aunque normales en otras regiones vitícolas muy prestigiosas, presentan características organolépticas que no se ajustan al formato rígido prestablecido en 1991.

¿Cómo puede condenarse a la comercialización ajena al 'canal Rioja' a vinos cuya originalidad es su 'pecado'?

Se ha avanzado mucho desde 1991 en la tecnología enológica pero, contrariamente a otros sectores, recuperando procesos antiguos, más naturales, con menor intervención, restringiendo el uso de productos químicos y dejando que la naturaleza se exprese y siga su curso. Aquellos que siguen estos procesos de baja intervención dan lugar a vinos que, cuando se toman las muestras de control para la calificación, nada más terminar la fermentación, son simplemente distintos, confundiendo a los catadores que interpretan signos de turbidez, olores particulares y sabores 'anormales', como defectos. Esto cuando el enólogo ha dispuesto todos los medios para ese resultado, incompleto en cualquier caso. Son vinos que evolucionan y que no es hasta el embotellado cuando muestran sus verdaderos atributos.

La calificación

Los vinos, para ser etiquetados como Rioja y disfrutar de sus derechos, deben superar un proceso de calificación. Para ello, los veedores del Consejo Regulador toman muestras en cada una de las partidas no superiores a 100.000 litros de las que se realizan controles analíticos en los laboratorios oficiales y un control sensorial, mediante cata, por el Comité de Calificación del Consejo, que está formado por expertos con formación y probada experiencia.

El Comité de Calificación realiza la cata anónima de las muestras e informa si el vino es o no apto, referido a tipicidad, color, limpidez, olor, sabor y calidad, teniendo en cuenta el momento del proceso productivo en que se encuentra la muestra.

El vino puede ser 'emplazado' temporalmente cuando no reúna las condiciones idóneas, pero sus defectos son tales que pueden ser subsanados por prácticas y tratamientos autorizados. Los vinos con informe positivo serán calificados como 'Rioja'. La bodega con vinos emplazados puede recurrir, solicitar nuevos exámenes analíticos y de cata y si es necesario el Consejo podrá recurrir a un Comité de Apelación que discernirá las controversias. Si el Consejo Regulador se ratifica en su valoración, el interesado tendrá la opción de presentar recurso de alzada ante el Ministerio y a partir de ahí sólo le queda el contencioso administrativo. El procedimiento, impecable en sus formas, tiene el inconveniente de la subjetividad de la valoración organoléptica o cata, donde los vinos se enfrentan a la particular percepción de personas que chocan en casos con la interpretación del término tipicidad.

La tipicidad puede encorsetar hasta tal punto la originalidad o la innovación que dificulta la elaboración de vinos 'naturales' , sin levaduras ni enzimas ni sulfuroso añadido, dando lugar a evaluaciones erróneas por prematuras o, simplemente, distintas y, para algunos, inadmisibles, en el marco de Rioja. Que alguien me explique porqué algunas de las bodegas de Rioja que están en los niveles más altos de cotización en concursos, premios nacionales e internacionales, ven como, cada año, algunos de sus vinos son descalificados por ausencia de tipicidad. ¿Es más típico un Rioja de chardonnay o verdejo? ¿Cómo puede condenarse a la comercialización ajena al canal oficial de Rioja a grandes vinos cuya originalidad es su único 'pecado'?

En un momento en que Rioja está potenciando los vinos ligados a su origen y autor, como muestra la reciente creación de la figura de 'Vinos de Viñedos Singulares', es necesaria una mayor apertura de mente, una renovación y ampliación del concepto de 'tipicidad' para recoger la pluralidad de las elaboraciones que nos encontramos, vetando únicamente en la calificación a aquellos vinos que, manifiestamente, presenten defectos en su elaboración o, cuando previa visita a la bodega elaboradora, se compruebe que las instalaciones, tecnología y/o medios disponibles no son, o no reúnen, las condiciones adecuadas para la elaboración y, por la experiencia de otras añadas, el resultado no sea digno de llamarse Rioja.