Imagen de una de las parcelas de viejos viñedos adquiridas por Torre de Oña. / L. R.

Vino de Rioja | La Rioja Alta, SA Torre de Oña traspasa los muros

La bodega de La Rioja Alta, SA adquiere 40 hectáreas de pequeños viñedos de Rioja Alavesa con la idea de llegar hasta las 75 y con una nueva instalación para trabajar vinos parcelarios

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Bodegas Torre de Oña, propiedad del grupo La Rioja Alta, SA en Páganos-Laguardia, traspasa sus muros con la compra de 40 hectáreas en pequeñas parcelas de Rioja Alavesa. Torre de Oña, que fue adquirida por la compañía bodeguera con sede en Haro en 1995, es una bodega de estilo château, rodeada de 65 hectáreas de viñedos.

La Rioja Alta estuvo trabajando la recuperación y parcelación de los viñedos durante diez años hasta que en 2005 comenzó a elaborar y comercializar vinos de la propia finca con las marcas Finca San Martin y Torre de Oña, a las que posteriormente se unió el reserva Martelo. La adquisición de estas 40 hectáreas se enmarca dentro de una estrategia que la compañía denomina una apuesta por los 'viñedos artesanales'. «Se trata de reductos en peligro de desaparición de lo que antaño fue la viticultura tradicional de Rioja: pequeñas parcelas perfectamente integradas en el paisaje, ubicadas en parajes singulares estratégicamente escogidos y que no han sufrido alteraciones con el paso de los años», explica Roberto Frías, máximo responsable de la sección agrícola de La Rioja Alta, SA. «Son viejas cepas en vaso, muchas centenarias, de retorcida fisonomía, con el coupage de variedades en el propio viñedo y densidades de plantación altas y sin posibilidad en su gran mayoría de laboreo mecánico, que ofrecen producciones muy pequeñas, pero de una calidad excelsa», agrega.

«Ya tenemos en marcha una pequeña bodega para conocer mejor cada una de estas parcelas y descubrir su potencial»

Hasta 75 hectáreas

Por su parte, Guillermo de Aranzabal, presidente del Grupo La Rioja Alta, SA, indica que este nuevo proyecto estratégico puesto en marcha por la bodega alavesa responde a la pregunta «¿qué más podemos hacer para mejorar nuestros vinos?». «Durante las últimas décadas –afirma– hemos invertido mucho en tecnología, en ser autosuficientes en el viñedo, en renovar el parque de barricas..., y ahora creemos que podemos y debemos seguir mejorando nuestras uvas, aplicando esta exigente filosofía de pequeño viticultor, que ha sido recibida por el equipo de bodega con mucha ilusión y esperanzas». Hasta la fecha ya se han adquirido 40 hectáreas de estos viñedos y «nos hemos puesto como meta alcanzar las 75». «En la vendimia 2021 elaboramos las uvas de las primeras 29 hectáreas, repartidas en docenas de parcelas, y el resultado fueron unos vinos muy emocionantes, profundos y originales, con una gran diversidad de aromas y sabores» relata Aranzabal que, además, anuncia «la construcción ya en marcha de una pequeña bodega de elaboración muy selectiva en el interior de Torre de Oña para conocer mucho mejor cada una de estas extraordinarias parcelas y descubrir así su verdadero potencial».

Será una nueva zona de vinificación experimental que estará lista para la próxima vendimia y que dispondrá de nueve pequeños depósitos troncocónicos, perfectos para trabajar por separado con las uvas de cada paraje o parcela.

Interrogado por el destino de estos vinos, Guillermo de Aranzabal señala que «aún no lo sabemos pero, como me dijeron hace 35 años cuando entré en la bodega: preocúpate solo de hacer buenos vinos que, si son buenos, ya te los pedirán». «Lo que sí conocemos ya – concluye– es que nuestros 'viñedos artesanales' nos permiten explorar una nueva e ilusionante senda en la búsqueda constante de la excelencia en todos nuestros vinos».