Temporeros vendimiando en San Vicente de la Sonsierra / SONIA TERCERO

La vendimia llega casi a su fin con premio para quien pudo esperar

Octubre marca las diferencias en una añada que puede dar grandes vinos en las zonas más altas y más frescas

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Satisfacción más o menos generalizada porque lo que no pintaba bien, con las lluvias y calores de septiembre, termina en muchos casos con uvas espectaculares y con una cosecha como las de antaño, marcada y definida por las dos primeras semanas de octubre. No ha sido un ciclo fácil, con algunas heladas en primavera y con fuertes tormentas en junio –que luego por cierto no aparecieron en agosto– y que causaron daños focalizados pero importantes en algunas zonas.

Hubo sequía en verano, amenaza de varias gotas frías en vísperas o incluso en vendimia, con lluvias importantes sobre todo en La Rioja Baja, demasiado calor algunos días del mes pasado, pero, al final, dos semanas mágicas que avanzan una muy buena cosecha para quienes pudieron esperar. Desde luego, un año marcado por la meteorología.

El ciclo no ha sido fácil y las lluvias y calores de septiembre marcaron un momento crítico, arreglado en gran parte en octubr

Rioja Oriental

Rioja David Bastida (Ortega Ezquerro, en Tudelilla), que acaba de terminar con las últimas garnachas, recuerda que «las lluvias de principios de septiembre complicaron muchos las cosas» en su zona». «Cayeron 90 litros en el monte y además luego hizo calor, lo que reblandeció las uvas y trajo consigo la botrytis, pero en las zonas más frescas, las más altas, había hoja, menos carga en las cepas y hubo tiempo para esperar». Bastida explica que «los últimos días han sido de libro, espectaculares, con temperaturas agradables diurnas y noches frescas, por lo que hay algunas uvas extraordinarias, aunque también ha habido problemas en las zonas más bajas y, sobre todo, con las viñas más cargadas». El margen, la posibilidad de esperar hasta octubre ha marcado la diferencia: «Sí, en líneas generales este año hay mejor cosecha de Logroño hacia arriba que hacia abajo, como también sucede en las zonas más altas que en las bajas».

«Este año esperar tenía premio porque la cosa no pintaba nada bien»

Javier Arizcuren | Arizcuren Vinos (Quel)

«Las zonas altas y más tardías están claramente mejor este año»

David Bastida | Ortega Ezquerro (Tudelilla)

Javier Arizcuren, Arizcuren Vinos, terminó el pasado fin de semana de meter las últimas uvas de sus viñedos de Quel: «Este año esperar tenía premio», aunque no oculta que no ha sido una vendimia sencilla: «La viña venía con sequía porque no llovió durante el verano y en dos días a primeros de septiembre nos cayeron 80 litros en la zona; lo que, a priori parecía muy malo, ha sido al final muy bueno para las zonas más altas y frescas».

En este sentido, el bodeguero no oculta su satisfacción con las uvas recepcionadas: «Tras las lluvias vinieron diez días cálidos que nos lo pusieron difícil y hubo que trabajar mucho los deshojados e incluso echamos tratamientos secantes de sílice, pero he descubado ya dos depósitos de tempranillos fantásticos, con una intensidad e IPTs que no había visto en mi vida, y lo mismo me pasa con el mazuelo que, de por sí, ya viene muy potente en color». Arizcuren señala que «la clave ha sido poder esperar y disfrutar con estos últimos quince días en los que puedes seleccionar e ir poco a poco mientras la uva madura 'a fuego lento'».

Aimar y Ángela Oliván, de vendimia en Lanciego. / L.R.

La Sonsierra

Roberto Oliván (Tentenublo), en la parte oriental de Rioja Alavesa y una de las más frescas de la DOC, está contento con la calidad de las uvas recepcionadas, aunque es una de las víctimas de las tormentas de junio que asolaron fincas de Navarrete y Fuenmayor y se desplazaron, incluso con fuerte piedra, a esta comarca de Rioja Alavesa: «En mi caso –explica–, la cosecha lo que ha sido es muy corta, aproximadamente un 50% respecto a lo habitual porque la piedra de junio pegó con mucha fuerza».

Oliván explica que «de las diez hectáreas que tenemos hay tres que no hemos podido ni vendimiar y en otras hemos tenido daños desde el 30% hasta el 80%». «Este mundo es así –continúa– y de vez en cuando te llega una cura de humildad para tener claro que quien manda no eres tú, sino la naturaleza, así que, en nuestro caso, como no compramos uva, tiraremos con lo que tenemos porque al fin y al cabo eso es el 'terroir». Oliván sí confirma que la «uva que ha entrado, especialmente la del final, está fantástica y creo que se podrán hacer grandes vinos».

«Hemos podido ir poco a poco y estos últimos días han sido fantásticos»

Agustín Santolaya | Bodegas Roda (Haro)

«Destacaría el equilibrio, puede ser una gran cosecha en la zona»

Abel Mendoza | San Vicente

Mejor, sin incidencias meteorológicas importantes después de varios años con piedra o heladas, han ido las cosas en San Vicente: «La vendimia para nosotros ha sido fantástica, lenta y tranquila, así que no se puede pedir más», explica Abel Mendoza. «Nos queda la parte final, que son los vinos, pero sí creo que puede ser una cosecha muy interesante sobre todo por el equilibro». «Hay mucho color –continúa–, pero eso pasa casi todos los años secos, pero lo que yo destacaría sobre todo es el equilibrio con que ha entrado la uva; puede ser una muy buena cosecha en esta zona».

El viticultor tiene claro que la clave ha estado en octubre: «Sin duda, hemos tenido temperaturas de 21 y 22 grados por el día y noches y mañanas frías, que nos han permitido vendimiar de día y tranquilamente». Mendoza está satisfecho además con la producción: «Entre 5.000 y 5.800 kilos de media por hectárea, lo que, para nosotros, es un muy buen año». «Lo que está claro –añade–, pero eso no es novedad, es que las viñas con cargas exageradas han tenido más problemas».

Haro y entorno

Bodegas Roda comenzó a recibir uvas el 22 de septiembre y concluyó el 20 de octubre: «Muy satisfecho, hemos podido ir poco a poco y todo lo que ha entrado está muy bueno», apunta Agustín Santolaya, director general de la bodega de Haro. «La cosecha viene marcada por las incidencias meteorológicas, tanto por las lluvias de septiembre como por estos fantásticos días de octubre para quien ha podido esperar». En este sentido, Santolaya considera que la zona de Haro, una de las más tardías, tendrá «vinos excelentes». «Dice el refrán que agosto hace el mosto y septiembre las cosechas, pero si además contamos con unos días así de octubre nos viene de maravilla».

«La calidad muy bien, pero aquí nos castigó muy fuerte la piedra»

Roberto Oliván | Tentenublo (Lanciego)

El bodeguero tiene claro también que no se puede uniformizar para toda Rioja: «Hay zonas donde en septiembre cayó mucha agua y, si hay mucha producción, las uvas se abren y eso es el hábitat ideal para los hongos».

Vendimia en Quel de Arizcuren Vinos. / L.R.

400 millones de kilos de uva ya están fermentando

Casi 397 millones de kilos de uva (48,5 de ellos de variedades blancas), según el parte de arrastres del Consejo Regulador con recepciones hasta el domingo, ya están fermentando en las bodegas de Rioja, con lo que quedaría poco más de un 5% de la cosecha en algunos viñedos de las zonas más frías y tardías de la denominación de origen. La producción máxima amparada (95% de rendimiento máximo en campo) sería de hasta 423 millones de kilos de uva, aunque puede entrar algo más en las bodegas.

La vendimia 2021, con no pocos sobresaltos incluidas las dificultades en determinados momentos para encontrar mano de obra, llega a su fin. Hasta el momento, se han recogido 186,6 millones de kilos en bodegas de la zona de Rioja Alta, casi 121 millones en las de Rioja Oriental y algo más de 92 millones en las de Rioja Alavesa. Por provincias, casi 275 se han descargado en instalaciones de La Rioja, 29,6 en navarras y los 92 millones mencionados en Álava.

Las calusuras de vendimia ya son generalizados, con 85 localidades cerradas, lo que no impide recoger uva, aunque eso sí, es necesaria una autorización previa.