Depósitos de vinificación de una bodega riojana. / SONIA TERCERO

De la confianza a la desesperanza

La comercialización de vinos se aleja de las previsiones iniciales y podría abrir una crisis importante en el sector

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

El negocio de la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja mueve alrededor de 1.500 millones de euros anuales en la comarca vitivinícola. Es un sector clave para la economía riojana que deja atrás un 2022 del que se esperaba mucho y que, sin embargo, no ha cumplido las expectativas. De hecho, suenan tambores de arranque de viñedo en Burdeos, una de las zonas más prestigiosas del mundo, en la que, curiosamente, las grandes referencias cierran un buen año, mientras que los vinos más genéricos son los que sufren las consecuencias de la caída del consumo doméstico y, entre otras cosas, del desplome de la ventas a China.

En el caso de Rioja, después de un año 2021 aceptado como de transición por la pandemia, se esperaba mucho del que nos acaba de dejar, pero, a falta de conocer los resultados de la campaña de Navidad (diciembre), la esperanza se ha convertido en desesperanza. El problema es que, después de cinco campañas en las que, por diferentes motivos, las ventas de vinos de Rioja no repuntan, las existencias se acumulan en las bodegas y, ahora mismo, se está produciendo claramente más uva y más vino del que se vende.

Ello repercute de forma directa en los precios de campaña, con cuatro vendimias ya consecutivas en las que buena parte de los viticultores no llegan a los costes de producción y muchas bodegas trabajan sacrificando márgenes contra la escalada inflacionista de materias primas como botellas, cápsulas, corchos... y, también, costes laborales.

Del 2022 se esperaba mucho, pero incluso podría cerrar en negativo, mientras en Burdeos suenan tambores de arranque

La DOCa Rioja presentó en plena pandemia un plan estratégico para adaptarse a los nuevos tiempos de digitalización y la sostenibilidad, con un pronóstico de ventas de vino que se ha truncado en este 2022, el que debía ser el primero de la recuperación para intentar alcanzar paulatinamente los 312 millones de litros de vino en 2025, la que sería una velocidad de crucero ideal para la producción de uva actual. Dicho calendario, preveía que las bodegas hubieran sido capaces de vender 271 millones de litros el año pasado, pero la cifra se quedará muy lejos, rondando los 254 millones del 2021.

2023 podría ser la primera cosecha para vinos etiquetados como 'Viñedos de Álava' si se agiliza la creación de un consejo regulador

El Plan Estratégico se vio condicionado, lógicamente, por la pandemia, pero Rioja lo había encargado antes porque ya en 2018, cuando aún nada se sabía del coronavirus, las ventas sufrieron un fuerte bajón al pasar de 282 millones en 2017 a 263 millones un año después. Entonces, fue la helada la supuesta causante del desequilibrio, luego la pandemia, la inflación, la guerra..., un contexto que en nada ayuda pero que también debería hacer reflexionar si únicamente es por eso por lo que Rioja no encuentra el favor de los mercados.

En el campo, la cosecha terminó siendo mejor de lo esperado. Rara, extrema por el clima y con más producción de lo estimado, lo que tampoco ayuda en estos momentos, pero al final los vinos están dando la cara.

Viñedos de Álava

En los despachos, tras publicar el Gobierno vasco la Protección Nacional Transitoria de la aspirante a DOP Viñedos de Álava, de la próxima cosecha 2023 podría salir los primeros vinos etiquetados con dicho marchamo. Todo dependerá del tiempo que se tarde en constituir un consejo regulador y del éxito que la nueva DOP tenga entre viticultores y bodegas. Buena parte del mismo se juega en los despachos y en la solicitud que Rioja ha hecho para modificar su pliego de forma que las uvas inscritas sirvan solo para hacer vino de Rioja, es decir, que no se pueda estar tan fácilmente, o 'a la carta', en territorio alavés en ambas denominaciones a la vez.

Al margen del proceso judicial abierto y de la tramitación europea de la DOP alavesa, el proceso seguido por el Ministerio de Agricultura para modificar el pliego de dar audiencia previa y posibililidad de oposición a particulares e instituciones, deja en el aire si estará en vigor para la próxima vendimia. Si no hay tiempo suficiente, lo celebrarán para comenzar su andadura los promotores de 'Viñedos de Álava'.