Andrea Aragón

Hoy catamos... LAN Xtrème

Conocemos un vino ecológico que surge del amor y el respeto al campo, a la materia prima y a la viticultura sostenible

Inés Martínez
INÉS MARTÍNEZ Logroño

Rodeado de un mar de viñas, con el río Ebro acompañándole en su crecimiento y el puente Mantible vigilante. Así nace Lan Xtrème, un compromiso de Bodegas Lan con la tierra, con la tradición, con lo natural.

Como explica María Barúa, enóloga de la bodega, este vino surge por «nuestro amor y respeto al campo, siempre pensamos en el respeto a la materia prima. Y quisimos llevar esta idea al extremo, de ahí también el nombre», por ello están «apostando por esa viticultura sostenible. Es cierto que hay que estar muy encima de la planta, pero también hay que dejar que ella misma vaya defendiéndose contra plagas y otros problemas».

LAN Xtrème se expresa a través de sensaciones de fruta madura, plena de potencia y carácter; el uso de la crianza en barrica de roble francés le aporta complejidad. Sorprende que un viñedo joven como es el de Mantible Ecológico dé como resultado un vino con un carácter tan marcado, de excelente estructura y complejidad.

Andrea Aragón

Si comparamos este vino con uno no ecológico, Barúa explica que «ningún vino por ser ecológico es mejor ni peor, pero sí es cierto que en este caso, en Viña Lanciano, es una parcela ecológica desde su inicio, por lo que la finca tiene una calidad intrínseca«, por otro lado, el ser ecológico le aporta un plus, »con esos tratamientos mínimos, se pierden menos aromas y se mantiene más la esencia«, a lo que el Educador en Vinos añade que se puede catar en este vino »la pureza de una variedad«.

El esfuerzo de LAN por una apuesta ecológica culminó en el año 2012 con la plantación de una parcela de 5 hectáreas de tempranillo ecológico en Viña Lanciano, bautizada como Mantible Ecológico por su proximidad al puente romano.

La bodega explica que «el cuidado extremo al que hemos sometido la parcela se ha trasladado a decisiones como la elección de la misma parcela, la preparación de la tierra, las enmiendas, la elección de patrón y variedad, la selección del material vegetal de tempranillo, la orientación de la plantación, la orografía de la parcela, la plantación en espaldera para alejar los racimos del suelo, el manejo del suelo o la gestión de plagas y enfermedades».

Por ello, han potenciado el desarrollo natural de las plantas con el fomento de sus autodefensas y la gestión de un microclima para los racimos en donde haya aireación y luminosidad, y hemos huido del exceso de vegetación que pueda provocar enfermedades en el viñedo.

Andrea Aragón