Damián Sáenz Angulo, en una viña centenaria de Uruñuela. / SONIA TERCERO

«Nunca había visto un campo tan triste y solitario como el de estas semanas»

El agricultor de Uruñuela, que a los 69 años lanzará su primer vino, advierte de que «lo peor que le puede pasar a un viticultor es que no le cojan las uvas»Damián Saénz Angulo Viticultor

A. GIL Logroño.

Viticultor con carné más que acreditado –«llevo pagando la seguridad social agraria 55 años y, aunque podría jubilarme, soy feliz en el campo», sostiene–, Damián Sáenz Angulo (Uruñuela, 1951) acaba de dar el paso, con su hijo Guillermo, hacia la elaboración de vinos: «Son unas pocas botellas, de nuestro viñedo más viejo, pero nos hacía ilusión hacer algo propio, de unas parcelas que hemos labrado y trabajado a mano, sin herbicidas, con la idea de hacer algo diferente».

Después de 55 años en la viña, Damián las ha visto de todos los colores, tanto crisis como buenos tiempos, pero pocas, o ninguna, como ésta: «He estado yendo al viñedo todas los días como si no pasara nada y hemos tenido suerte de poder ir a trabajar, pero lo cierto es que el ambiente es muy raro». «Estamos acostumbrados a afrontar todo tipo de problemas con el tiempo, que si heladas, pedriscos...; enfermedades como el mildiu, que este año nos va a volver a dar mucha guerra; subidas y caídas de precios, pero lo del COVID es diferente».

«Podemos trabajar con muchos menos herbicidas, una viticultura más natural, y en Rioja tenemos todos que ponernos las pilas»

Soledad

El viticultor de Uruñuela explica que «nunca en la vida he visto el campo tan triste, tan silencioso, con una sensación de soledad enorme con tus guantes y mascarilla; de hecho, los conejos, incluso corzos, se acercan cuando antes salían corriendo».

La cosecha del 2020 preocupa al viticultor y no sólo por la excesiva humedad, que la hará bastante más 'cara': «La preocupación es aguda; hay vecinos que han recibido cartas en las que les dicen que no van a recoger las uvas y siguen yendo a los viñedos...; que no te cojan el fruto que has trabajado durante todo el año es lo peor que te puede pasar».

«Tenemos que hacer entender a las administraciones que los agricultores somos esenciales de verdad»

Figura esencial

Damián Sáenz Angulo fue fundador de ARAG-Asaja –«tengo el carné número dos», especifica– y también diputado regional: «El campo antes se movilizaba, el sindicalismo agrario nos llevó a escondernos en el monte, a huir de la policía, a las tractoradas..., reivindicábamos la figura del agricultor y del trabajo digno». «Ahora –continúa–, el coronavirus ha interrumpido las movilizaciones del campo, pero deben volver».

Damián señala que «tenemos que hacer entender a la administraciones que somos necesarios, esenciales como ahora con el COVID-19, y no decir siempre 'sí, bwana'; ello significa dialogar y dejar claro que somos nosotros quienes producimos los alimentos». «Hay consumidores –continúa–, cada vez más, que están asumiendo compromisos con las producciones sanas y de calidad y, en este sentido, creo que en el vino de Rioja debemos plantearnos si el modelo que tenemos funciona».

Damián empieza por sí mismo y por los suyos: «Podemos trabajar con muchos menos herbicidas, una viticultura mucho más natural y debemos hacerlo sí o sí, ya que la gente cada vez quiere menos productos estándar». «Ahora bien –agrega–, esa viticultura es más cara, en dinero y en trabajo, y las bodegas deben pagarla, pero si queremos que Rioja recupere prestigio tenemos que ponernos las pilas todos».