El enólogo Juan Bautista Chávarri. / DÍAZ URIEL

«Durante la pandemia a quienes elaboran vino ecológico les ha ido bastante mejor»

El enólogo, exdirector de la bodega institucional La Grajera e impulsor de los vinos orgánicos en la región, reconocido por los Premios Ecovino

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Juan Bautista Chávarri dirigió durante casi 40 años, hasta su jubilación, la bodega institucional de La Grajera, donde institucionalizó el cultivo ecológico, cuando la producción orgánica parecía cosa de cuatro hippies. Juan B., que no pierde el contacto con el sector gracias a la Asociación de Enólogos de Rioja, ha recibido el galardón a la Excelencia Medioambiental de los Premios Ecovino 2021, que reconocen la trayectoria y su labor en la difusión y fomento del vino orgánico. Premios, en los que, por cierto, colaboró prácticamente desde su inicio: «Agradezco mucho a Antonio y a Íñigo el reconocimiento; al principio estos premios nacieron como una aventura, pero han hecho un gran trabajo para consolidarlos».

– ¿De dónde le viene esa apuesta por lo ecológico?

– Hace mucho tiempo estuve en un curso de energías alternativas y se me metió en la cabeza que debíamos ser más sostenibles. Cuando empecé en La Grajera, en 1983, comencé a trabajar con esa idea y desde primeros de los años 90 transformamos el viñedo y otros cultivos a ecológico, dentro de nuestras posibilidades porque nos dedicamos a la investigación.

«Algún jefe no estaba muy contento al principio, pero no tuvimos problemas con las cosechas»

LA EXPERIENCIA PIONERA

«El mayor problema es que se consume poco vino en España y menos ecológico, pero es imparable»

MOVIMIENTO EN ASCENSO

– Me habla usted de hace treinta años, cuando cultivar en ecológico no era un plus de calidad.

– Así es. Al principio los vinos eran incluso en algunos casos infumables, elaborados sin apenas medios. Se empezaban a aplicar entonces los conocimientos y la tecnología y esta es absolutamente necesaria para elaborar vinos de calidad.

– Me suena a la tendencia actual de los vinos naturales...

– Es un camino más o menos paralelo. Los vinos naturales están muy bien, aunque no me gusta llamarlos así, pero lo que tengo claro es que para hacer un buen producto necesitas la ayuda de la tecnología. Así lo hacíamos en La Grajera. Nosotros elaborábamos vinos con sulfuroso reducido a la mínima expresión, con levaduras propias y ningún sistémico. Para mí, eso son vinos naturales, por lo que no estoy muy de acuerdo con la definición de hoy en día para este tipo de vinos.

– Me imagino al consejero de turno que, en aquellos años noventa o incluso los primeros del milenio, pensaría si usted era un iluminado...

– Bueno (risas), algún jefe tuvimos que no estaba muy contento, pero lo cierto es que en ninguna cosecha tuvimos graves problemas sanitarios. De hecho estábamos incluso más protegidos contra el mildiu por los tratamientos preventivos, pero entonces no se apreciaba como una virtud.

– ¿Aquello de «muy bueno el vino ecológico, pero dame del otro»...?

– Al principio, sí. De hecho, hay bodegas de gran prestigio que cultivan en ecológico desde hace mucho tiempo pero no lo ponían en la etiqueta. Al final, todos se han convencido. En la zona navarra de Rioja y en La Rioja Baja hubo un grupo de pioneros que apostó por el cultivo orgánico y le ha ido muy bien.

– ¿Cuestión de clima?

– No solo clima. Es cierto que esa zona tiene menos lluvias, pero la gente tenía más dificultades para vender y apostó por los vinos orgánicos y le ha ido muy bien, como a la DO Navarra en general también. De hecho, en esta pandemia a la bodega ecológica le ha ido mejor y, especialmente, los vinos orgánicos con precio moderado se han vendido mucho.

– Crece el cultivo ecológico en Rioja, con marcas y productores de prestigio, pero no terminamos de despegar. ¿Por qué?

– Es cierto que estamos lejos de cifras como Murcia o incluso de las grandes extensiones de La Mancha, que es la región europea que más vino ecológico exporta. El mayor problema es que consumimos poco vino en España y menos aún, vino ecológico, pero el futuro es imparable. Cuando un comprador, un cliente, viene a ver un viñedo o una bodega pregunta si se trabaja en orgánico, en biodinámico, si se hace viticultura sostenible o cómo se respeta el medio ambiente. No hay vuelta atrás.

– En Francia algunos dicen que en diez años no se venderá una botella si no es ecológica...

– No sé si se puede ser tan categórico, pero la gente no es tonta y el vino ecológico ofrece la misma calidad o mejor y además un compromiso que sí está exigiendo el consumidor.

– ¿Hay que mirar las etiquetas cuando se compra un vino ecológico, biodinámico o sostenible?

– Sí, son conceptos diferentes. La única certificación oficial y europea, más allá de la cuestión de fe que cada productor pueda ofrecer al cliente, es la ecológica u orgánica. Está absolutamente controlado y luego está el concepto biodinámico que es una filosofía de vida. Yo lo respeto mucho y de hecho intenté trabajar con ese concepto en La Grajera. Los biodinámicos, además de ecológicos, tienen un sello privado, Demeter, que a mí al menos sí me da garantías. En cuanto a la sostenibilidad, de por sí es buena como concepto, pero no hay una trazabilidad como en el cultivo orgánico certificado.

Temas

Vino