Viticultor de brocha rápida

El viticultor aplicando el sistema tras la poda. :: L.R./
El viticultor aplicando el sistema tras la poda. :: L.R.

Un agricultor de 79 años patenta un sistema que duplica la eficiencia para sellar heridas de poda y prevenir los males de madera

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

Un viticultor de Elvillar, José Antonio Sáenz de Urturi, ha patentado un aplicador para sellar heridas de poda que duplica la eficiencia y rapidez del tradicional cubo y pincel: «Mi padre lleva toda la vida en el viñedo y cuando se jubiló comenzó a darle vueltas a la cabeza sobre cómo trabajar rápido y con seguridad en la prevención de las enfermedades de madera», explica su hijo y socio en el proyecto, Víctor Sáenz de Urturi. «Han sido cuatro años de pruebas, de ensayo y error, hasta que finalmente dimos con un aplicador relativamente ligero, de unos 3,5 kilos con la carga del desinfectante incluida que se lleva en una pequeña mochila, y que permite a una única persona sellar las heridas de poda con garantías y en un tiempo más que razonable».

El sistema patentado por este viticultor acaba de ser galardonado por la Feria Tecnovid de Zaragoza, que se celebra a partir del 26 de febrero, con un reconocimiento como 'Novedad Técnica Sobresaliente'. «Estamos trabajando las ferias y para nosotros es muy importante poder dar a conocer este sistema que permite, a una sola persona, sellar 4.800 cortes de poda en una hora y 38.000 por día».

Las cifras no son broma, ya que se calcula que además el sistema reduce riesgos laborales al no estar el viticultor en contacto con el producto químico: «Varias bodegas importantes de Rioja, ya están equipando sus cuadrillas con este equipo y lo estamos vendiendo también en países como Bélgica, Portugal e Italia, mientras que tenemos contactos también en Chile y Australia», explica Víctor Sáenz de Urturi. Lo comercializan a través de la empresa logroñesa Agrícola Urturi (www.filanic.com) a un precio de 495 euros)

Las enfermedades de madera son consideradas el cáncer del viñedo, la 'filoxera' del siglo XXI, y son hoy por hoy el mayor problema de la viticultura a nivel mundial. De momento, no hay tratamientos curativos y únicamente la prevención es la forma de actuar contra estos males responsables del arranque de muchas cepas que obligan a reposiciones continuas de marras. La poda, práctica imprescindible en invierno todos los años, deja una herida en los viñedos y, como cualquier cicatriz, tiene riesgos: «Se aplica un producto cicatrizante a cada herida para evitar contagios de cepa a cepa, pero lleva tiempo y trabajo», explica Sáenz de Urturi. «Hay muchos viticultores mayores y, cuando los años no son buenos, también hay gente que ahorra para no gastar, pero al final lo paga el viñedo».