Íñigo Crespo y Antonio Palacios, promotores de los Premios Ecovino, ayer en un curso de formación sobre vinos ecológicos para la Asociación de Sumilleres de Rioja. / SONIA TERCERO

«La viticultura ecológica ha pasado de ser una cosa de hippies a los vinos más pijos»

El profesor, enfrascado ya en la XII edición del concurso, recuerda el cambio radical en favor de la producción orgánica

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

«Después de once ediciones empezamos a ver la playa, aún con niebla, pero ahí está». Es Antonio Palacios, profesor de la Universidad de La Rioja y presidente del jurado de los Premios Ecovino, una aventura que comenzó hace más de una década junto con Iñigo Crespo, promotor y presidente de la asociación Cultura Permanente, para promocionar el consumo de los vinos orgánicos y cuya duodécima edición ya están poniendo en marcha.

– Mucho han cambiado las cosas desde entonces para el vino ecológico... De aquel, «sí, muy bueno pero dame del otro...» a que las bodegas punta de lanza hayan o estén en proceso de acreditar sus viñedos.

– Lo que está claro es que en la agricultura convencional estamos viendo incluso arranques, mientras que la ecológica está creciendo. Por calidad está demostrado que la viticultura orgánica es mejor para el ecosistema y ahora mismo hay un gran cambio de mentalidad, incluso de filosofía de vida, hacia la producción ecológica. Hemos pasado de un concepto de que la viticultura ecológica era cosa de cuatro hippies con sandalias y calcetines a formar parte de los vinos más pijos o los mas valorados... Y eso es un cambio muy significativo, como hemos visto también durante la pandemia, con una mayor aceptación para este tipo de vinos por el consumidor, lo cual es muy lógico.

BIODINÁMICA«La respeto, pero al ecológico le marca el ritmo de la ciencia; al biodinámico, solo en parte»

– He leído a algún productor que en diez años no se venderá una botella que no sea ecológica. ¿Es una exageración?

– No tanto. Hay países, especialmente los nórdicos, controlados por monopolios estatales en los que los vinos orgánicos ya ocupan los pasillos centrales, las alfombras rojas, de las ferias. Son monopolios y, por tanto, el estado decide y no es descabellado pensar que en un determinado momento tome decisiones en favor de los productos ecológicos, como, de hecho, ya está sucediendo.

– ¿Es posible una viticultura ecológica generalizada en Rioja, cuando hay zonas propensas a los hongos como hemos visto la añada pasada sin ir más lejos?

– Claro que sí. Todo es cuestión de cambiar de métodos de trabajo, aunque puede haber momentos críticos. En Penedés, por ejemplo, ya exigen al 100% ser ecológico para estar dentro de la DOP. Es decir, si quieres estar tienes que ser ecológico. Para mí, la viticultura orgánica no es mirar hacia atrás, hacia el pasado como sostienen algunos, sino hacia adelante, hacia el futuro con más tecnologías y conocimiento.

– ¿Es incluso un compromiso generacional?

– Por supuesto. Los humanos somos una parte del ecosistema y cuando nos vamos la tierra y el propio ecosistema continúan. Nuestro obligación moral es dejarlo lo mejor posible.

– ¿Tenemos margen de crecimiento en 'casa'?

– Mucho. Rioja es la gran marca de vinos de España y quizás históricamente ha necesitado menos tomar decisiones en este sentido que otras regiones para vender. Ahora bien, ya hay una conciencia generalizada y muchas posibilidades de crecer hasta el 30% del viñedo como en Cataluña o hasta el 55% como en Murcia.

– Usted es científico. ¿Qué me dice de la biodinámica?

– Que la respeto, pero es otra forma de hacer vino. La ecología y la biodinámica son dos conceptos diferentes. El biodinámico necesita ser ecológico y luego añade otras prácticas que no tienen tanto que ver con la sostenibilidad, sino con una filosofía de vida. Al ecológico le marca el ritmo de la ciencia, pero al biodinámico solo en parte. En todo caso, yo lo respeto e incluso aplaudo, pero la biodinámica es más un pensamiento que ciencia.

– Y, ¿qué me dice de los Premios Ecovino? Encaran la decimosegunda edición...

– Sí, hemos superado incluso el año de la pandemia, con presentaciones a los profesionales, como la de esta tarde [por ayer] a los sumilleres de Rioja. Hemos estado en Madrid, San Sebastián y Bilbao y creo que los Premios Ecovino están consolidados. Vemos la playa ,como decía, lo cual no ha sido nada fácil. Es para sacar pecho, desde luego.